Terremoto

México

Un terremoto no avisa. Lo único que decide qué te pasa en esos segundos es lo que hiciste antes: qué muebles están anclados, dónde está tu mochila y si tu familia sabe dónde reunirse. Aquí está lo que las agencias sísmicas recomiendan hacer, y los dos errores que más repite la gente.

Actualizado el 9 de septiembre de 2026

Edificio de mampostería colapsado en el centro de Concepción, Chile, tras el terremoto de magnitud 8.8 de 2010.
Edificio de mampostería colapsado en el centro de Concepción, Chile, tras el terremoto de magnitud 8.8 de 2010.Walter Mooney, U.S. Geological Survey · Dominio público

Antes de la crisis

La preparación ante un sismo es casi toda trabajo de carpintería y de acuerdos familiares. Nada de esto cuesta caro y todo se hace en un fin de semana.

  • Ancla a la pared los muebles altos, los libreros, el refrigerador y la televisión. Ready.gov lo pone como primera medida: lo que mata dentro de una casa que no se cae son los objetos que sí lo hacen.
  • Guarda lo pesado y lo frágil en repisas bajas, nunca encima de la cama ni del sillón donde te sientas.
  • Revisa las instalaciones de gas y electricidad de la vivienda, y aprende dónde están las llaves de corte y cómo se cierran. El CENAPRED insiste en este punto porque el incendio posterior al sismo es un riesgo tan real como el derrumbe.
  • Ten una mochila de emergencia con agua y comida para al menos 3 días, linterna, radio de pilas, botiquín, copias de documentos y un silbato.
  • Acuerda un contacto fuera de la zona: alguien de otra ciudad al que todos llamen o escriban. Las líneas locales se saturan; las de larga distancia a veces no.
  • Ten calzado cerrado y una linterna debajo de la cama. Si el sismo es de madrugada, el suelo estará lleno de vidrios.
  • Participa en los simulacros de tu edificio, tu escuela o tu trabajo. El CENAPRED los recomienda expresamente: en el momento real nadie improvisa bien, solo repite lo que ya practicó.

Sobre la magnitud. La escala no es lineal y por eso confunde. El USGS lo explica así: cada punto entero de magnitud equivale a unas 32 veces más energía liberada. Un sismo de magnitud 7 no es "un poco peor" que uno de 6: libera unas treinta veces más energía.

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Durante la crisis

Si estás dentro de un edificio
Bajo una mesa resistente, sujetándola. Si no hay ninguna, junto a un muro interior, lejos de ventanas, cristaleras y de todo lo que pueda caer. Protege cabeza y cuello con los brazos.
Si estás en la cama
Quédate donde estás y cúbrete la cabeza y el cuello con la almohada, según Ready.gov. Levantarse a oscuras entre vidrios rotos causa más heridas que quedarse.
Si estás en un vehículo
Frena con cuidado y detente lejos del tráfico. El USGS es explícito: no te detengas debajo de puentes, árboles, postes ni cables eléctricos, y permanece dentro del vehículo hasta que pare el movimiento.
Si estás al aire libre
Aléjate de fachadas, cornisas, cristales, postes y cables. La zona peligrosa no es el centro de la calle: son los primeros metros junto a los edificios, donde cae todo.

Cuando pare el movimiento y sea seguro, el CENAPRED recomienda cortar el gas y la electricidad antes de nada. Si estás en la calle, aléjate de postes y cables y no te acerques a los edificios altos.

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Después de la crisis

Cuenta con réplicas. Ready.gov lo dice sin rodeos: después del sismo principal vienen réplicas, y algunas pueden ser fuertes. Una estructura que aguantó el primero puede no aguantar la siguiente.

  • No enciendas cerillos, velas ni encendedores hasta descartar que haya fuga de gas. Es la advertencia expresa del CENAPRED, y es la razón por la que muchos incendios llegan después del sismo, no durante.
  • Usa el teléfono solo para emergencias y no difundas rumores: la red saturada impide que pasen las llamadas que sí salvan vidas.
  • Ponte calzado cerrado antes de caminar. Habrá vidrio en el suelo aunque no lo veas.
  • No entres a construcciones dañadas ni te acerques a bardas agrietadas.
  • Revisa a tus vecinos, especialmente a quienes viven solos o tienen movilidad reducida.
  • Documenta los daños con fotografías antes de limpiar o reparar.
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Plan familiar

  1. Un punto de reunión. Uno cerca de casa y otro fuera del barrio, por si la zona queda acordonada. Que todos sepan nombrarlo sin dudar.
  2. Un contacto fuera de la ciudad. Ready.gov lo pide expresamente: alguien en otro estado o región al que todos reporten. Las comunicaciones locales caen primero.
  3. Un responsable por cada persona que necesita apoyo. Quién recoge a los niños de la escuela, quién ayuda al abuelo a bajar, quién saca a la mascota. Decidido por escrito, no improvisado.
  4. Un simulacro al año, mínimo. Que incluya cortar el gas. La primera vez siempre se tarda más de lo que la gente cree.
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Alimentación y agua

Cómo almacenarla para que sirva cuando la necesites
El CDC pide recipientes de grado alimenticio aprobados, con tapa que cierre bien, de material duro e irrompible —nunca vidrio— y con boca angosta para poder verter. Advertencia expresa: no uses envases que hayan contenido químicos tóxicos como cloro o pesticidas. Y lo que casi todo el mundo olvida: el agua guardada se cambia cada 6 meses. Para desinfectar el recipiente antes de llenarlo, una cucharadita de cloro doméstico sin aroma en un litro de agua, esperar 30 segundos y vaciar.
Qué comida tener guardada
Ready.gov recomienda varios días de alimentos no perecederos y da la lista concreta: carnes, frutas y verduras enlatadas listas para comer —y un abrelatas—, barras de proteína o de fruta, cereal seco o granola, crema de cacahuate, fruta seca, jugos enlatados y leche pasteurizada de larga vida. La regla al armarla es sencilla: comida que tu familia de verdad coma, que no necesite cocción y que puedas rotar antes de que caduque.
  • Mantén refrigerador y congelador cerrados: cada apertura desperdicia horas de la reserva de frío.
  • Tira todo alimento que haya tocado agua de inundación, aunque el envase parezca intacto. Es instrucción expresa de Ready.gov.
  • Ten un abrelatas manual. Es el objeto que más se olvida y el que deja la despensa inservible.
  • Si compras agua embotellada, guárdala sellada en su envase original, en un lugar fresco y oscuro.
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Energía y comunicaciones

Cuando la red celular se satura: escribe, no llames
La guía conjunta de la FCC y FEMA explica el porqué: «los mensajes de texto pueden pasar cuando tu llamada no lo logra», aunque haya retraso en la entrega si la red está congestionada. Y pide algo que casi nadie hace: «limita las llamadas que no sean de emergencia», porque cada llamada ocupa espacio que necesitan las comunicaciones de auxilio. Guarda además un contacto bajo el nombre «ICE» (In Case of Emergency), que es la convención que busca el personal de rescate en un teléfono ajeno.
Cómo estirar la batería
La misma guía recomienda bajar el brillo de la pantalla y desactivar aplicaciones para conservar carga. En una emergencia el teléfono deja de ser entretenimiento y pasa a ser tu única línea con el exterior: trátalo como al agua.
La radio de pilas sigue siendo insustituible
La FCC y FEMA recomiendan una radio de pilas o una televisión portátil para seguir los boletines de emergencia durante los apagones. Es el único canal que no depende ni de tu electricidad ni de la red celular.
Las alertas que ya tienes y no sabías
En Estados Unidos, los Wireless Emergency Alerts son mensajes gratuitos que llegan directo al celular ante clima severo, alertas AMBER y amenazas a la seguridad de tu zona. Dos cosas que conviene saber: no hay que inscribirse —funcionan en los teléfonos desde 2012— y no se ven afectados por la congestión de la red, así que llegan cuando las llamadas ya no pasan. Averigua cuál es el sistema equivalente en tu país y no lo silencies.
  • Ten al menos una fuente de luz que no dependa de la red: linterna de pilas, de manivela o lámpara recargable.
  • Carga teléfonos y baterías de respaldo antes de que llegue lo anunciado, no cuando ya no hay luz.
  • Guarda una lista de teléfonos importantes en papel: si el celular muere, mueren tus contactos.
  • Acuerda con tu familia que después de una emergencia todos escriben a un mismo contacto en lugar de llamarse entre sí.
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Salud y necesidades especiales

Esta es la sección que decide quién la pasa mal y quién la pasa peligrosamente mal. Una emergencia no suspende la diabetes, la hipertensión, el embarazo ni la dependencia de un concentrador de oxígeno: lo que se interrumpe es el acceso a la farmacia, a la clínica y a la electricidad. Todo lo que sigue se prepara antes, porque durante ya no hay margen.

  1. Ten reserva de tus medicamentos, y sabe cuáles aguantan. Ready.gov pide un suministro de varios días de los medicamentos recetados. Para los que van en refrigerador, el CDC es tajante: cuando la luz lleva un día o más caída, se desecha todo medicamento que deba refrigerarse, salvo que su etiqueta diga otra cosa.
  2. La excepción de la insulina, que conviene saber al pie de la letra. La FDA documenta que la insulina en frascos o cartuchos del fabricante —abierta o cerrada— puede permanecer sin refrigerar entre 15 y 30 °C (59 y 86 °F) hasta 28 días y seguir funcionando. Pierde efectividad con temperaturas extremas, y cuanto más larga la exposición, menos sirve. En emergencia «puede que aún necesites usar insulina que se almacenó por encima de 30 °C» —es preferible a no usarla—, pero en cuanto vuelva el almacenamiento adecuado, esos frascos se descartan y se reemplazan.
  3. Si alguien depende de un equipo médico eléctrico, hay un trámite que casi nadie hace. Ready.gov lo dice explícitamente: puedes pedirle a tu proveedor de electricidad que te incluya en una lista de prioridad para el restablecimiento del servicio. Ese trámite es gratuito, se hace un día cualquiera y cambia el orden en que te reconectan. Añade una batería adicional para la silla de ruedas eléctrica y para cualquier dispositivo de asistencia, y habla con el médico sobre cómo sostener el equipo durante un apagón.
  4. Guarda copia de la información médica, no solo las pastillas. Lista de medicamentos con dosis, alergias, diagnósticos, contactos de los médicos y —para bebés— la cartilla de vacunación. Un frasco sin receta no siempre se puede reponer en una farmacia de otra ciudad; una lista escrita sí resuelve.
Embarazo y recién nacidos
El CDC pide en el kit las vitaminas prenatales y demás medicamentos, y suministros por si el parto ocurre sin poder llegar al hospital: toallas limpias, tijeras afiladas limpias, perilla de succión, guantes, dos agujetas blancas limpias para atar el cordón, sábanas limpias, toallas sanitarias, jabón o alcohol y bolsas de basura. Para bebés: pañales, toallitas, crema, biberones y fórmula. Un detalle que importa: la fórmula lista para tomar es la opción más segura en emergencia, porque no hay que mezclarla con agua y viene en envases estériles de un solo uso.
Discapacidad, movilidad reducida y adultos mayores
Ready.gov insiste en planificar por adelantado el transporte accesible que se necesitará para evacuar o moverse, y en contemplar al animal de servicio o de apoyo con su comida, agua y suministros. Ese plan se acuerda con vecinos concretos y con nombre, no en abstracto.
El golpe que llega después: la salud mental
El CDC nombra las reacciones normales tras un desastre —miedo, enojo, tristeza, preocupación, entumecimiento, frustración, problemas para dormir o pesadillas— y recomienda cuidar el cuerpo, mantener el contacto con otras personas y tomar descansos de las noticias. En Estados Unidos y sus territorios existe la Línea de Ayuda para los Afectados por Catástrofes, disponible las 24 horas: 1-800-985-5990, con atención en español. Pedir ayuda aquí no es debilidad: es parte de la recuperación, igual que reparar el techo.
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Vivienda y pertenencias

  1. Antes de volver a entrar: mira, huele y escucha desde afuera. El CDC lo ordena así: si hueles gas o sospechas una fuga, cierra la válvula principal, abre todas las ventanas y sal de inmediato. Si hay agua estancada dentro y puedes cortar la corriente desde un lugar seco, córtala. Y una advertencia sencilla que evita explosiones e incendios: usa linternas de pilas, no velas, lámparas de gas ni antorchas.
  2. Ventila antes de instalarte. La recomendación del CDC es entrar brevemente a abrir puertas y ventanas y dejar que la casa se ventile al menos 30 minutos antes de permanecer dentro.
  3. Cortar los servicios: cuándo sí, y el error que no se puede cometer. El gas tiene una regla sin excepciones: si lo cierras por cualquier motivo, solo un profesional calificado puede volver a abrirlo. Nunca lo reabras tú. La electricidad se corta apagando primero los circuitos individuales y al final el interruptor principal —importa el orden, porque una chispa eléctrica puede encender gas si hay fuga—. El agua conviene cerrarla si las tuberías pudieron agrietarse, porque eso contamina el suministro de la casa, y no reabrirla hasta que la autoridad confirme que es potable.
  4. Vuelve solo cuando lo autoricen. Suena obvio y es la instrucción que más se rompe: regresa a casa únicamente cuando las autoridades digan que es seguro. El daño estructural no siempre se ve desde la calle.
  • Haz hoy un inventario con fotos de lo que hay en cada cuarto: se hace en veinte minutos y vale oro en un reclamo.
  • Guarda ese inventario y las pólizas fuera de la casa —en la nube o con un familiar—, porque un archivo que se moja con la casa no sirve de nada.
  • Si tienes que salir, lleva contigo los documentos, no los muebles.
  • No firmes nada con un contratista mientras estés en shock: revisa la sección de dinero, donde están las señales de fraude.
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Dinero e ingresos

Los documentos que hay que poner a salvo hoy
La recomendación oficial es guardar pólizas de seguro, escrituras, registros de propiedad y demás papeles importantes en un lugar seguro fuera de la casa. FEMA publica para esto el Emergency Financial First Aid Kit, organizado en cuatro bloques: identificación del hogar, documentación financiera y legal, información médica y contactos. Su regla para el papel: caja o caja fuerte a prueba de fuego y agua, caja de seguridad bancaria, o en manos de alguien de confianza. Para lo digital: archivos protegidos con contraseña en una memoria externa o en almacenamiento seguro fuera del domicilio. Y si pagas todo en línea, imprime periódicamente los registros de tus cuentas.
Un fondo de emergencia, aunque sea pequeño
El CFPB evita las fórmulas mágicas: «la cantidad que necesitas depende de tu situación», pero «incluso una cantidad pequeña puede dar algo de seguridad financiera». Su argumento de fondo es el que importa: sin ese colchón, un gasto imprevisto de una sola vez puede crecer muchísimo más que la factura original por intereses y comisiones, porque obliga a recurrir al crédito.
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Oportunidades económicas

Adaptación e ingresos
Tiempo para empezar: Semanas

Reparaciones menores del hogar por encargo

Cuando el presupuesto familiar se aprieta, muchas personas reparan en lugar de reemplazar. Arreglos de plomería sencilla, carpintería, pintura y montaje suelen tener demanda constante.

Inversión estimada: USD 50–500 Dificultad: media Requiere herramientas
Tiempo para empezar: Días

Acarreo de escombro y traslado de muebles

Sacar escombro, muebles inservibles y electrodomésticos dañados al punto de acopio que indique el municipio, o mover pertenencias a un lugar seco, es de lo primero que se necesita y de lo que menos gente puede hacer sin vehículo.

Inversión estimada: USD 0–200 Dificultad: baja Requiere vehículo Requiere herramientas
Tiempo para empezar: Días

Venta de comida preparada a domicilio

Cuando muchas familias se quedan sin cocina, sin gas o sin tiempo por atender la emergencia, la comida hecha y económica se vuelve un servicio básico del barrio.

Inversión estimada: USD 20–300 Dificultad: baja Desde casa
Tiempo para empezar: Días

Trámites y acompañamiento digital

Reponer documentos mojados o perdidos, llenar formularios en línea, escanear e imprimir. Mucha gente no puede hacerlo sola y agradece pagar por ello.

Inversión estimada: USD 0–250 Dificultad: baja Desde casa
Tiempo para empezar: Días

Retiro de ramas y árboles caídos

Después de vientos fuertes, patios, banquetas y accesos quedan bloqueados. Cortar, trocear y retirar es de lo primero que se contrata.

Inversión estimada: USD 60–600 Dificultad: media Requiere vehículo Requiere herramientas

Las oportunidades son posibilidades, no garantías. El resultado depende de la ubicación, la demanda, la competencia, el capital, las habilidades y las circunstancias de cada persona.

Filtra las posibilidades de ingreso según tu situación. Los resultados son puntos de partida para investigar en tu zona, no recomendaciones personalizadas. ¿Qué puedo hacer?

Qué se puede vender

Adaptación e ingresos

Después de un sismo la demanda se mueve en dos tiempos. Los primeros días la gente busca seguridad inmediata y logística; las semanas siguientes, reparación. Quien entiende esa secuencia sabe qué ofrecer en cada momento.

  • Anclaje de muebles a la pared: es la medida que más repiten las agencias sísmicas y casi nadie tiene hecha. Ángulos, tornillos, taquetes y el servicio de instalarlos.
  • Retiro de escombro y limpieza de vidrios en casas y locales, con acarreo al punto que indique el municipio.
  • Reparación de bardas, aplanados y grietas superficiales. Lo estructural es otra cosa y va más abajo.
  • Resguardo y mudanza de pertenencias mientras se revisa el inmueble: cajas, embalaje, transporte y bodega temporal.
  • Comida preparada y agua para familias sin cocina, sin gas o en albergue.
  • Carga de teléfonos y linternas recargables donde volvió la luz antes que en el resto de la zona.
  • Cuidado de niños y de personas mayores mientras la familia hace trámites, filas y limpieza.
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Negocios y autoempleo

Adaptación e ingresos

Conviene partir de un dato para dimensionar de qué estamos hablando: según la OIT, la informalidad afecta a casi la mitad de la población ocupada de América Latina y el Caribe, alrededor del 47%, con diferencias enormes entre países —menos del 30% en Uruguay y Chile, más del 70% en Bolivia y Perú—. Para millones de familias de la región, «buscar trabajo» y «montar algo por cuenta propia» son la misma frase. Lo que sigue no es una promesa de ingresos: es el mapa de lo que la gente efectivamente hace cuando pasa una crisis, con sus requisitos y sus riesgos a la vista.

Anclaje sísmico de muebles — inversión baja, demanda desatendida
Hace falta taladro, brocas para muro, ángulos metálicos y tornillería. La venta no es el producto: es el servicio de instalarlo bien, porque casi nadie quiere taladrar su propia pared. Funciona muy bien puerta a puerta en edificios que ya sintieron un sismo fuerte, y con escuelas y guarderías, que suelen tener la obligación de hacerlo. Se puede empezar con un solo cliente y crecer con recomendación.
Cuadrilla de limpieza y acarreo de escombro
Es el trabajo con más demanda y también el más peligroso: OSHA documenta electrocución, caídas, asbesto en escombro de construcciones antiguas y monóxido de carbono de los equipos de combustión. Lo que separa a una cuadrilla seria de una improvisada es el equipo: botas, guantes, casco, goggles y respirador N-95 como mínimo. Cobra por volumen o por jornada, deja claro por escrito qué incluye el acarreo y confirma con el municipio dónde se deposita el cascajo.
Documentación de daños para seguros y trámites
Mucha gente pierde su reclamación porque tiró o reparó antes de fotografiar. Un servicio sencillo —recorrer la vivienda, fotografiar cada daño con referencia de tamaño, llenar el inventario y entregarlo ordenado— resuelve un problema real y casi no necesita inversión: un teléfono con buena cámara y método. Se combina bien con las plantillas descargables de este sitio.

Un límite que conviene respetar por interés propio: revisar si una estructura es habitable no es trabajo de una cuadrilla de limpieza, es de personal con formación en estructuras. Ofrecer ese dictamen sin serlo expone a la gente a un derrumbe y a ti a una responsabilidad que no querrás.

Estados Unidos — préstamos por desastre de la SBA
Para zonas con declaratoria de desastre. El préstamo por daño económico (EIDL) es capital de trabajo para pequeños negocios y organizaciones sin fines de lucro afectados; el de daño físico cubre pérdidas no cubiertas por el seguro. Tope combinado de 2 millones de dólares, interés que no excede 4% si no puedes obtener crédito en otro lado, plazo de hasta 30 años y primer pago diferido 12 meses. También hay línea para dueños de vivienda (hasta 500.000) e inquilinos por bienes personales (hasta 100.000).
México — qué existe hoy, con honestidad
El FONDEN dejó de asumir compromisos el 1 de enero de 2021. Lo que opera hoy ante emergencias es el PAEAN, de Protección Civil, y conviene saber qué es y qué no: entrega insumos de auxilio —despensas, agua, cobertores, láminas, material de limpieza— cuando la capacidad del estado se ve rebasada. No es un fondo de reconstrucción ni un crédito para tu negocio. Para capital habrá que mirar programas estatales, municipales o banca de desarrollo, verificando siempre en el sitio oficial: alrededor de estos programas circulan fraudes que usan su nombre.
Brasil — Pronampe para micro y pequeña empresa
Línea de crédito para microempresas (facturación anual hasta 360.000 reales) y pequeñas empresas (de 360.000 a 4,8 millones). El monto llega hasta el 60% de la facturación bruta del año anterior para empresas con más de un año de operación, y hasta el 50% para las nuevas. La tasa máxima es la SELIC más hasta 6% anual.
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Productos y herramientas

Productos y herramientas que podrían ser útiles

Selección orientativa para complementar la información de esta página. No es una tienda ni una recomendación de compra obligada.

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Manuales y tutoriales

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Manual de qué hacer: Terremoto

Guía completa en PDF para imprimir o llevar en el teléfono, con las medidas oficiales antes, durante y después, y las fuentes citadas.

Checklists y plantillas

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Checklist: mochila de emergencia familiar

Lista imprimible para armar y revisar la mochila de emergencia de la familia.

Próximamente

Historias de recuperación

Casos reales, publicados y verificables: cada uno enlaza la fuente donde se documentó. Aquí no hay testimonios inventados.

Supermercado Econo, Guánica (Puerto Rico) — reabrir reforzado, no reabrir rápido

Tras el sismo de magnitud 7.0 del 7 de enero de 2020 en el suroeste de la isla, el supermercado permaneció cerrado unos diez meses. En lugar de reabrir cuanto antes, sus dueños reforzaron la estructura para resistir sismos futuros y rediseñaron por completo el interior, con una inversión de 2,5 millones de dólares.

Qué aprender de aquí: Reabrir sin reforzar es reabrir a la próxima pérdida. El refuerzo sísmico se decide durante la reconstrucción, cuando el edificio ya está intervenido, no después.

El Nuevo Día (Puerto Rico) · 2020-10-29 · Supermercado Econo reabre en Guánica tras inversión de 2,5 millones

Emprendedores de Cali (Colombia) — mover el negocio sin perder la clientela

Tras el sismo de agosto de 2026, Martha Jaramillo, del restaurante Ringlete, encontró una casa nueva cerca del local original para reabrir en un espacio más pequeño con sus 32 empleados. Bryan Viáfara, de Banana, cerró una sede, reubicó a sus siete empleados en otra y lanzó clases virtuales de repostería para generar caja mientras tanto. La cadena Kingpapa perdió por completo su primera tienda y reubicó al personal en otras sucursales sin despedir a nadie.

Qué aprender de aquí: Tres decisiones que se repiten: relocalizarse cerca conserva la clientela del barrio, reubicar personal en otras sedes evita perder al equipo entrenado, y un canal digital genera ingreso mientras el local está cerrado.

El País (Cali, Colombia) · 2026-08 · Así se levantan los emprendedores caleños tras el sismo

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Dos sismos, la misma fecha, dos lecciones distintas.

19 de septiembre de 1985 — el suelo importa tanto como el sismo
A las 7:19 de la mañana. El USGS lo cataloga como magnitud 8.0 y el NIST como 8.1: las fuentes discrepan y aquí se dan las dos. Las cifras de muertes también discrepan —el CENAPRED reporta unos 6.000 decesos y el NIST habla de 10.000—, con unos 30.000 heridos, 150.000 damnificados y 30.000 viviendas destruidas según el CENAPRED, y un coste de unos 4.100 millones de dólares. La lección: la Ciudad de México está construida sobre los sedimentos de un antiguo lago, y ese subsuelo amplificó las ondas hasta cinco veces respecto a lo que se sintió fuera de la ciudad. El epicentro estaba a cientos de kilómetros y aun así el daño fue devastador. Dónde está parado tu edificio cambia el resultado tanto como la magnitud.
19 de septiembre de 2017 — la alerta tiene un límite físico
Treinta y dos años después, el mismo día, a las 13:14. Magnitud 7.1 según el USGS, con epicentro en la zona Puebla-Morelos. El CENAPRED contabiliza 369 muertes: 228 en la Ciudad de México, 74 en Morelos, 45 en Puebla, 15 en el Estado de México, 6 en Guerrero y 1 en Oaxaca, con daños por 62.099 millones de pesos. La lección: el epicentro estaba cerca, así que el sistema de alerta sísmica solo pudo avisar entre 3 y 5 segundos antes de que llegaran las ondas, frente a alrededor de un minuto en 1985, cuando el epicentro estaba lejos. La alarma es valiosa, pero no puede vencer a la física: con un sismo local no da tiempo a evacuar un edificio. Por eso el refuerzo estructural y saber qué hacer en el sitio pesan más que confiar en la alerta.

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