Huracán

México

Un huracán es la única catástrofe grande que se ve venir con días de aviso. Eso debería ser una ventaja, y muchas veces no lo es, porque la gente decide según la categoría —que solo mide el viento— cuando lo que mata suele ser el agua. Aquí está cómo leer los avisos oficiales y qué decidir en cada momento.

Actualizado el 9 de septiembre de 2026

El huracán Genevieve con su ojo bien definido, fotografiado desde la Estación Espacial Internacional frente a la costa del Pacífico de México.
El huracán Genevieve con su ojo bien definido, fotografiado desde la Estación Espacial Internacional frente a la costa del Pacífico de México.NASA · Expedición 63, Estación Espacial Internacional · Dominio público

Antes de la crisis

Lo primero es saber si vives en zona de evacuación. El Servicio Meteorológico Nacional lo pone como paso uno del plan familiar: averígualo con tu autoridad de protección civil ahora, no cuando haya un aviso. Esa respuesta cambia todo lo demás.

Los dos avisos oficiales y qué significan. No son sinónimos y la diferencia son horas de margen:

Vigilancia de huracán — las condiciones son POSIBLES
Se emite unas 48 horas antes del inicio esperado de vientos con fuerza de tormenta tropical, según NOAA. Es el momento de llenar el tanque de gasolina, retirar el mobiliario del patio, cargar todo y decidir a dónde irías. Todavía se puede circular con calma.
Aviso de huracán — las condiciones son ESPERADAS
Se emite unas 36 horas antes de esos mismos vientos. Aquí ya no se prepara: se ejecuta lo decidido. Si te toca evacuar, sales ahora, porque el margen se cierra deprisa y las carreteras se llenan.
  • Arma un kit con agua y comida para varios días, medicinas, linternas y pilas. El CDC añade algo que se olvida: revisa los detectores de monóxido de carbono, porque después vendrán días de generador.
  • Instala protecciones permanentes contra impacto en ventanas —contraventanas o paneles—, la medida que el NWS recomienda por encima de las improvisaciones.
  • Revisa tu póliza de seguro antes de la temporada: casi todas tienen periodos de espera y no se pueden contratar con el huracán encima.
  • Ten efectivo en billetes pequeños: sin luz no hay terminales de tarjeta.
  • Descarga tus documentos importantes a un teléfono y a una memoria, y sube una copia a la nube.
  • Acuerda con tu familia cómo contactarse y a dónde ir. El NWS lo lista como parte del plan, no como un extra.
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Durante la crisis

  • Mantente lejos de ventanas y puertas de vidrio, incluso con protecciones puestas.
  • Ten el radio de pilas encendido: es lo que sigue funcionando cuando cae la luz y la señal de datos.
  • Llena la bañera y recipientes con agua antes de que llegue lo peor: puede haber días sin suministro.
  • No uses velas si puedes evitarlo. Linterna, siempre.
  • Si el agua empieza a entrar, sube de nivel, pero no subas a un ático sin salida al techo: el agua puede seguir subiendo y dejarte encerrado.
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Después de la crisis

El CDC insiste en un punto que la prisa hace olvidar: espera la señal de las autoridades para regresar. Volver antes es meterse en una zona sin luz, con cables caídos, sin agua potable y con los servicios de emergencia todavía trabajando.

  • Evita el agua estancada. Puede estar electrificada por un cable caído, contaminada por drenaje o esconder objetos cortantes y bocas de alcantarilla abiertas.
  • Trata todo cable caído como si estuviera vivo, y repórtalo.
  • No bebas agua de la llave hasta que la autoridad lo confirme. Si hay aviso de hervir, hazlo o usa agua embotellada.
  • Si usas generador, léelo primero: el apagón mata más gente por monóxido de carbono que el propio huracán por viento.
  • Fotografía todos los daños antes de mover o limpiar nada, para el seguro y para los apoyos públicos.
  • Tira los alimentos refrigerados que hayan pasado más de 4 horas sin frío. Nunca los pruebes para decidir.
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Plan familiar

El plan familiar de huracán tiene una particularidad frente a los demás: hay tiempo, y ese tiempo se desperdicia decidiendo. Las decisiones se toman en temporada baja, no con el cono de trayectoria en la pantalla.

  1. ¿Nos vamos o nos quedamos?. Decidido de antemano según si vives en zona de evacuación, no según la categoría del huracán. Si te toca zona de evacuación, la respuesta ya está dada.
  2. ¿A dónde exactamente?. Una dirección concreta: casa de un familiar tierra adentro, un refugio oficial, un hotel reservado. «Al norte» no es un destino.
  3. ¿Quién lleva a quién?. Personas mayores, niños, alguien con movilidad reducida, mascotas. Los refugios pueden no aceptar animales: resuélvelo antes.
  4. ¿Cómo nos comunicamos si no hay señal?. Un contacto fuera de la zona afectada al que todos reporten, y un punto de reunión físico por si no hay teléfono.
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Alimentación y agua

Cómo almacenarla para que sirva cuando la necesites
El CDC pide recipientes de grado alimenticio aprobados, con tapa que cierre bien, de material duro e irrompible —nunca vidrio— y con boca angosta para poder verter. Advertencia expresa: no uses envases que hayan contenido químicos tóxicos como cloro o pesticidas. Y lo que casi todo el mundo olvida: el agua guardada se cambia cada 6 meses. Para desinfectar el recipiente antes de llenarlo, una cucharadita de cloro doméstico sin aroma en un litro de agua, esperar 30 segundos y vaciar.
Qué comida tener guardada
Ready.gov recomienda varios días de alimentos no perecederos y da la lista concreta: carnes, frutas y verduras enlatadas listas para comer —y un abrelatas—, barras de proteína o de fruta, cereal seco o granola, crema de cacahuate, fruta seca, jugos enlatados y leche pasteurizada de larga vida. La regla al armarla es sencilla: comida que tu familia de verdad coma, que no necesite cocción y que puedas rotar antes de que caduque.
  • Mantén refrigerador y congelador cerrados: cada apertura desperdicia horas de la reserva de frío.
  • Tira todo alimento que haya tocado agua de inundación, aunque el envase parezca intacto. Es instrucción expresa de Ready.gov.
  • Ten un abrelatas manual. Es el objeto que más se olvida y el que deja la despensa inservible.
  • Si compras agua embotellada, guárdala sellada en su envase original, en un lugar fresco y oscuro.
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Energía y comunicaciones

Cuando la red celular se satura: escribe, no llames
La guía conjunta de la FCC y FEMA explica el porqué: «los mensajes de texto pueden pasar cuando tu llamada no lo logra», aunque haya retraso en la entrega si la red está congestionada. Y pide algo que casi nadie hace: «limita las llamadas que no sean de emergencia», porque cada llamada ocupa espacio que necesitan las comunicaciones de auxilio. Guarda además un contacto bajo el nombre «ICE» (In Case of Emergency), que es la convención que busca el personal de rescate en un teléfono ajeno.
Cómo estirar la batería
La misma guía recomienda bajar el brillo de la pantalla y desactivar aplicaciones para conservar carga. En una emergencia el teléfono deja de ser entretenimiento y pasa a ser tu única línea con el exterior: trátalo como al agua.
La radio de pilas sigue siendo insustituible
La FCC y FEMA recomiendan una radio de pilas o una televisión portátil para seguir los boletines de emergencia durante los apagones. Es el único canal que no depende ni de tu electricidad ni de la red celular.
Las alertas que ya tienes y no sabías
En Estados Unidos, los Wireless Emergency Alerts son mensajes gratuitos que llegan directo al celular ante clima severo, alertas AMBER y amenazas a la seguridad de tu zona. Dos cosas que conviene saber: no hay que inscribirse —funcionan en los teléfonos desde 2012— y no se ven afectados por la congestión de la red, así que llegan cuando las llamadas ya no pasan. Averigua cuál es el sistema equivalente en tu país y no lo silencies.
  • Ten al menos una fuente de luz que no dependa de la red: linterna de pilas, de manivela o lámpara recargable.
  • Carga teléfonos y baterías de respaldo antes de que llegue lo anunciado, no cuando ya no hay luz.
  • Guarda una lista de teléfonos importantes en papel: si el celular muere, mueren tus contactos.
  • Acuerda con tu familia que después de una emergencia todos escriben a un mismo contacto en lugar de llamarse entre sí.
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Salud y necesidades especiales

Esta es la sección que decide quién la pasa mal y quién la pasa peligrosamente mal. Una emergencia no suspende la diabetes, la hipertensión, el embarazo ni la dependencia de un concentrador de oxígeno: lo que se interrumpe es el acceso a la farmacia, a la clínica y a la electricidad. Todo lo que sigue se prepara antes, porque durante ya no hay margen.

  1. Ten reserva de tus medicamentos, y sabe cuáles aguantan. Ready.gov pide un suministro de varios días de los medicamentos recetados. Para los que van en refrigerador, el CDC es tajante: cuando la luz lleva un día o más caída, se desecha todo medicamento que deba refrigerarse, salvo que su etiqueta diga otra cosa.
  2. La excepción de la insulina, que conviene saber al pie de la letra. La FDA documenta que la insulina en frascos o cartuchos del fabricante —abierta o cerrada— puede permanecer sin refrigerar entre 15 y 30 °C (59 y 86 °F) hasta 28 días y seguir funcionando. Pierde efectividad con temperaturas extremas, y cuanto más larga la exposición, menos sirve. En emergencia «puede que aún necesites usar insulina que se almacenó por encima de 30 °C» —es preferible a no usarla—, pero en cuanto vuelva el almacenamiento adecuado, esos frascos se descartan y se reemplazan.
  3. Si alguien depende de un equipo médico eléctrico, hay un trámite que casi nadie hace. Ready.gov lo dice explícitamente: puedes pedirle a tu proveedor de electricidad que te incluya en una lista de prioridad para el restablecimiento del servicio. Ese trámite es gratuito, se hace un día cualquiera y cambia el orden en que te reconectan. Añade una batería adicional para la silla de ruedas eléctrica y para cualquier dispositivo de asistencia, y habla con el médico sobre cómo sostener el equipo durante un apagón.
  4. Guarda copia de la información médica, no solo las pastillas. Lista de medicamentos con dosis, alergias, diagnósticos, contactos de los médicos y —para bebés— la cartilla de vacunación. Un frasco sin receta no siempre se puede reponer en una farmacia de otra ciudad; una lista escrita sí resuelve.
Embarazo y recién nacidos
El CDC pide en el kit las vitaminas prenatales y demás medicamentos, y suministros por si el parto ocurre sin poder llegar al hospital: toallas limpias, tijeras afiladas limpias, perilla de succión, guantes, dos agujetas blancas limpias para atar el cordón, sábanas limpias, toallas sanitarias, jabón o alcohol y bolsas de basura. Para bebés: pañales, toallitas, crema, biberones y fórmula. Un detalle que importa: la fórmula lista para tomar es la opción más segura en emergencia, porque no hay que mezclarla con agua y viene en envases estériles de un solo uso.
Discapacidad, movilidad reducida y adultos mayores
Ready.gov insiste en planificar por adelantado el transporte accesible que se necesitará para evacuar o moverse, y en contemplar al animal de servicio o de apoyo con su comida, agua y suministros. Ese plan se acuerda con vecinos concretos y con nombre, no en abstracto.
El golpe que llega después: la salud mental
El CDC nombra las reacciones normales tras un desastre —miedo, enojo, tristeza, preocupación, entumecimiento, frustración, problemas para dormir o pesadillas— y recomienda cuidar el cuerpo, mantener el contacto con otras personas y tomar descansos de las noticias. En Estados Unidos y sus territorios existe la Línea de Ayuda para los Afectados por Catástrofes, disponible las 24 horas: 1-800-985-5990, con atención en español. Pedir ayuda aquí no es debilidad: es parte de la recuperación, igual que reparar el techo.
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Vivienda y pertenencias

  1. Antes de volver a entrar: mira, huele y escucha desde afuera. El CDC lo ordena así: si hueles gas o sospechas una fuga, cierra la válvula principal, abre todas las ventanas y sal de inmediato. Si hay agua estancada dentro y puedes cortar la corriente desde un lugar seco, córtala. Y una advertencia sencilla que evita explosiones e incendios: usa linternas de pilas, no velas, lámparas de gas ni antorchas.
  2. Ventila antes de instalarte. La recomendación del CDC es entrar brevemente a abrir puertas y ventanas y dejar que la casa se ventile al menos 30 minutos antes de permanecer dentro.
  3. Cortar los servicios: cuándo sí, y el error que no se puede cometer. El gas tiene una regla sin excepciones: si lo cierras por cualquier motivo, solo un profesional calificado puede volver a abrirlo. Nunca lo reabras tú. La electricidad se corta apagando primero los circuitos individuales y al final el interruptor principal —importa el orden, porque una chispa eléctrica puede encender gas si hay fuga—. El agua conviene cerrarla si las tuberías pudieron agrietarse, porque eso contamina el suministro de la casa, y no reabrirla hasta que la autoridad confirme que es potable.
  4. Vuelve solo cuando lo autoricen. Suena obvio y es la instrucción que más se rompe: regresa a casa únicamente cuando las autoridades digan que es seguro. El daño estructural no siempre se ve desde la calle.
  • Haz hoy un inventario con fotos de lo que hay en cada cuarto: se hace en veinte minutos y vale oro en un reclamo.
  • Guarda ese inventario y las pólizas fuera de la casa —en la nube o con un familiar—, porque un archivo que se moja con la casa no sirve de nada.
  • Si tienes que salir, lleva contigo los documentos, no los muebles.
  • No firmes nada con un contratista mientras estés en shock: revisa la sección de dinero, donde están las señales de fraude.
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Dinero e ingresos

Los documentos que hay que poner a salvo hoy
La recomendación oficial es guardar pólizas de seguro, escrituras, registros de propiedad y demás papeles importantes en un lugar seguro fuera de la casa. FEMA publica para esto el Emergency Financial First Aid Kit, organizado en cuatro bloques: identificación del hogar, documentación financiera y legal, información médica y contactos. Su regla para el papel: caja o caja fuerte a prueba de fuego y agua, caja de seguridad bancaria, o en manos de alguien de confianza. Para lo digital: archivos protegidos con contraseña en una memoria externa o en almacenamiento seguro fuera del domicilio. Y si pagas todo en línea, imprime periódicamente los registros de tus cuentas.
Un fondo de emergencia, aunque sea pequeño
El CFPB evita las fórmulas mágicas: «la cantidad que necesitas depende de tu situación», pero «incluso una cantidad pequeña puede dar algo de seguridad financiera». Su argumento de fondo es el que importa: sin ese colchón, un gasto imprevisto de una sola vez puede crecer muchísimo más que la factura original por intereses y comisiones, porque obliga a recurrir al crédito.
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Oportunidades económicas

Adaptación e ingresos
Tiempo para empezar: Días

Servicio de limpieza y retiro de lodo después de una inundación

Tras una inundación muchas viviendas y locales necesitan retirar lodo, secar y desinfectar antes de volver a usarse. Es un trabajo físico, de demanda concentrada en las semanas posteriores.

Inversión estimada: USD 0–300 Dificultad: baja Requiere vehículo Requiere herramientas
Tiempo para empezar: Semanas

Reparaciones menores del hogar por encargo

Cuando el presupuesto familiar se aprieta, muchas personas reparan en lugar de reemplazar. Arreglos de plomería sencilla, carpintería, pintura y montaje suelen tener demanda constante.

Inversión estimada: USD 50–500 Dificultad: media Requiere herramientas
Tiempo para empezar: Semanas

Secado y desinfección de muebles, colchones y alfombras

Tras bajar el agua, muchos hogares no pueden reponer todos sus muebles y prefieren recuperarlos. Secar, lavar y desinfectar colchones, sillones y alfombras es un servicio con demanda concentrada en las semanas siguientes.

Inversión estimada: USD 100–800 Dificultad: media Requiere vehículo Requiere herramientas
Tiempo para empezar: Días

Lavado y secado de ropa y blancos por kilo

Cuando muchas familias se quedan sin lavadora o sin agua limpia, el lavado por kilo se vuelve un servicio básico. Puede empezarse con equipo doméstico y crecer según la demanda.

Inversión estimada: USD 0–400 Dificultad: baja Desde casa
Tiempo para empezar: Días

Acarreo de escombro y traslado de muebles

Sacar escombro, muebles inservibles y electrodomésticos dañados al punto de acopio que indique el municipio, o mover pertenencias a un lugar seco, es de lo primero que se necesita y de lo que menos gente puede hacer sin vehículo.

Inversión estimada: USD 0–200 Dificultad: baja Requiere vehículo Requiere herramientas
Tiempo para empezar: Días

Venta de comida preparada a domicilio

Cuando muchas familias se quedan sin cocina, sin gas o sin tiempo por atender la emergencia, la comida hecha y económica se vuelve un servicio básico del barrio.

Inversión estimada: USD 20–300 Dificultad: baja Desde casa
Tiempo para empezar: Días

Trámites y acompañamiento digital

Reponer documentos mojados o perdidos, llenar formularios en línea, escanear e imprimir. Mucha gente no puede hacerlo sola y agradece pagar por ello.

Inversión estimada: USD 0–250 Dificultad: baja Desde casa
Tiempo para empezar: Días

Retiro de ramas y árboles caídos

Después de vientos fuertes, patios, banquetas y accesos quedan bloqueados. Cortar, trocear y retirar es de lo primero que se contrata.

Inversión estimada: USD 60–600 Dificultad: media Requiere vehículo Requiere herramientas
Tiempo para empezar: Días

Venta de lámparas recargables, pilas y baterías portátiles

Cuando se va la luz durante días, lo primero que se agota son las lámparas de pilas, las pilas y las baterías para el teléfono. Reventa local con margen pequeño y rotación rápida.

Inversión estimada: USD 50–600 Dificultad: baja Desde casa

Las oportunidades son posibilidades, no garantías. El resultado depende de la ubicación, la demanda, la competencia, el capital, las habilidades y las circunstancias de cada persona.

Filtra las posibilidades de ingreso según tu situación. Los resultados son puntos de partida para investigar en tu zona, no recomendaciones personalizadas. ¿Qué puedo hacer?

Qué se puede vender

Adaptación e ingresos

El huracán es de los pocos desastres que se anuncian con días de anticipación, y eso parte la demanda en dos mercados distintos: el de los tres días previos y el de las semanas posteriores.

  • Antes: protección de ventanas (madera, cinta, láminas), amarre de tinacos y antenas, poda preventiva de ramas, y traslado de muebles a plantas altas.
  • Antes: agua, hielo, pilas, velas de seguridad, lámparas recargables y radios de pilas.
  • Después: retiro de árboles y ramas caídas, destape de drenajes y limpieza de lodo.
  • Después: secado de interiores, retiro de alfombra y tablarroca mojada, y control de moho.
  • Después: reparación de techos, láminas y ventanas; lonas y sellado provisional mientras llega la reparación definitiva.
  • Todo el tiempo: comida preparada, lavado de ropa y carga de dispositivos para quien se quedó sin servicios.
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Negocios y autoempleo

Adaptación e ingresos

Conviene partir de un dato para dimensionar de qué estamos hablando: según la OIT, la informalidad afecta a casi la mitad de la población ocupada de América Latina y el Caribe, alrededor del 47%, con diferencias enormes entre países —menos del 30% en Uruguay y Chile, más del 70% en Bolivia y Perú—. Para millones de familias de la región, «buscar trabajo» y «montar algo por cuenta propia» son la misma frase. Lo que sigue no es una promesa de ingresos: es el mapa de lo que la gente efectivamente hace cuando pasa una crisis, con sus requisitos y sus riesgos a la vista.

Protección de ventanas y amarres, en la ventana previa
Es un negocio de 48 horas que se repite cada temporada. Con madera, taladro, tornillos, cuerda y cinchos se atienden varias casas al día. El truco está en tener el material comprado antes de que se anuncie el ciclón: cuando la gente empieza a buscar, las ferreterías ya se vaciaron. Conviene ofrecer también el desmontaje posterior, que la mayoría olvida cotizar.
Secado, retiro de material mojado y control de moho
El NIOSH marca el reloj con precisión: hay que retirar o secar el material dañado por agua en 24 a 48 horas para evitar que crezca el moho. Ese dato es tu argumento de venta y tu límite: la EPA considera que por encima de 10 pies cuadrados de moho, o si el agua venía del drenaje, el trabajo es para un profesional con experiencia. Un servicio honesto atiende lo que está por debajo de ese umbral y deriva lo demás.
Retiro de árboles caídos
Paga bien y es donde más gente se lastima. El NIOSH es explícito en que solo debe usar motosierra quien está capacitado, recomienda mantener 9 metros de distancia entre trabajadores al cortar y el doble de la altura del árbol al derribarlo, y OSHA advierte del rebote de la punta de la sierra. Si no tienes esa formación, hay trabajo de sobra en el acarreo y el astillado, que no exige manejar la sierra.
Estados Unidos — préstamos por desastre de la SBA
Para zonas con declaratoria de desastre. El préstamo por daño económico (EIDL) es capital de trabajo para pequeños negocios y organizaciones sin fines de lucro afectados; el de daño físico cubre pérdidas no cubiertas por el seguro. Tope combinado de 2 millones de dólares, interés que no excede 4% si no puedes obtener crédito en otro lado, plazo de hasta 30 años y primer pago diferido 12 meses. También hay línea para dueños de vivienda (hasta 500.000) e inquilinos por bienes personales (hasta 100.000).
México — qué existe hoy, con honestidad
El FONDEN dejó de asumir compromisos el 1 de enero de 2021. Lo que opera hoy ante emergencias es el PAEAN, de Protección Civil, y conviene saber qué es y qué no: entrega insumos de auxilio —despensas, agua, cobertores, láminas, material de limpieza— cuando la capacidad del estado se ve rebasada. No es un fondo de reconstrucción ni un crédito para tu negocio. Para capital habrá que mirar programas estatales, municipales o banca de desarrollo, verificando siempre en el sitio oficial: alrededor de estos programas circulan fraudes que usan su nombre.
Brasil — Pronampe para micro y pequeña empresa
Línea de crédito para microempresas (facturación anual hasta 360.000 reales) y pequeñas empresas (de 360.000 a 4,8 millones). El monto llega hasta el 60% de la facturación bruta del año anterior para empresas con más de un año de operación, y hasta el 50% para las nuevas. La tasa máxima es la SELIC más hasta 6% anual.
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Productos y herramientas

Productos y herramientas que podrían ser útiles

Selección orientativa para complementar la información de esta página. No es una tienda ni una recomendación de compra obligada.

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Manuales y tutoriales

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Manual de qué hacer: Huracán

Guía completa en PDF para imprimir o llevar en el teléfono, con las medidas oficiales antes, durante y después, y las fuentes citadas.

PDF · guia

Guía: Plan Familiar de Protección Civil para zonas inundables

Formato para llenar en familia: croquis de rutas, punto de reunión, contacto único fuera de la zona y responsables de cada persona que necesita apoyo.

Checklists y plantillas

PDF · checklist

Checklist: mochila de emergencia familiar

Lista imprimible para armar y revisar la mochila de emergencia de la familia.

Próximamente
XLSX · plantilla

Plantilla: inventario de daños por inundación

Hoja para registrar cada bien afectado, su valor aproximado y la fotografía correspondiente, antes de tirar nada.

Historias de recuperación

Casos reales, publicados y verificables: cada uno enlaza la fuente donde se documentó. Aquí no hay testimonios inventados.

Three Brothers Bakery, Houston (Texas) — rescatar el equipo en vez de tirarlo

El huracán Harvey dejó más de 750 mm de lluvia en cuatro días y cerca de un millón de dólares en pérdidas. En lugar de descartar la maquinaria, la familia Jucker la rescató y la limpió, y con un préstamo de la SBA de 873.000 dólares repuso equipo, insumos y personal. Reabrieron en 17 días y volvieron a la operación normal en seis semanas.

Qué aprender de aquí: Limpiar y recuperar el equipo salvable puede acortar semanas el regreso. Antes de tirar una máquina mojada, conviene que la revise alguien que sepa repararla.

SBA — Administración de Pequeños Negocios (EE. UU.) · 2018-05-14 · Victors over catastrophe: ganadores del Phoenix Award 2018

Cheeseburger Baby, Miami Beach (Florida) — el food truck que salvó al restaurante

El huracán Irma le dejó a Stephanie Vitori unos 150.000 dólares en pérdidas. Mientras la zona seguía cerrada, usó el generador de su food truck para dar energía al restaurante y cocinó comidas para las cuadrillas de limpieza, lo que le dio ingreso inmediato. Después reconstruyó con un préstamo de la SBA de 197.000 dólares.

Qué aprender de aquí: Un activo móvil —un camión, un generador— puede sostener al negocio fijo. Y los trabajadores de emergencia son clientela real en los primeros días, cuando no hay ningún otro cliente.

SBA — Administración de Pequeños Negocios (EE. UU.) · 2020-02-06 · SBA honors 2019 Phoenix Award champions

Proyecto de Apoyo Mutuo Mariana, Humacao (Puerto Rico) — la cocina como infraestructura

Tras el huracán María, Christine Nieves Rodríguez y Luis Rodríguez Sánchez montaron una cocina comunitaria en su barrio, organizaron voluntarios y donaciones, y sumaron wifi, generador solar, torres de agua y clínicas de salud. Alimentaron a más de 5.000 personas.

Qué aprender de aquí: Cocina, agua, energía y conectividad en un solo punto del barrio es la infraestructura de recuperación más rápida cuando la ayuda oficial tarda en llegar.

SBA — Administración de Pequeños Negocios (EE. UU.) · 2020-02-06 · SBA honors 2019 Phoenix Award champions

Artículos relacionados

La escala Saffir-Simpson, categoría por categoría, con las velocidades exactas que publica el Centro Nacional de Huracanes:

Categoría 1 — 119 a 153 km/h (74-95 mph)
Daños en techos, árboles caídos y cortes de líneas eléctricas.
Categoría 2 — 154 a 177 km/h (96-110 mph)
Daño extenso. El NHC advierte de posible pérdida de energía durante días o semanas.
Categoría 3 — 178 a 208 km/h (111-129 mph)
Ya es huracán mayor. Daño devastador.
Categoría 4 — 209 a 251 km/h (130-156 mph)
Daño catastrófico. Zonas aisladas durante semanas o meses.
Categoría 5 — 252 km/h o más (157+ mph)
Daño catastrófico, con destrucción casi total de las viviendas.

Dos huracanes, dos lecciones que cambiaron la forma de prepararse.

Katrina, 29 de agosto de 2005 — la ayuda puede no llegar a tiempo
Tocó tierra en Buras, Luisiana, como categoría 3 alta. El informe oficial del NHC contabiliza 1.392 muertes —520 directas, 565 indirectas y 307 sin determinar— y un coste de 125.000 millones de dólares de 2005, equivalentes a unos 186.300 millones a valor de 2022. La lección: el informe oficial de la Casa Blanca identificó 17 fallas críticas en la respuesta —sin mando unificado, comunicaciones destruidas, sin plan previo de evacuación masiva—. Prepararse no es solo resistir el viento: es asumir que durante los primeros días puedes estar solo.
Otis, 25 de octubre de 2023 — el aviso puede quedarse corto
Tocó tierra en Acapulco como categoría 5. El NHC documenta 52 muertes confirmadas y 32 desaparecidos, y advierte en el propio informe que la cifra real «podría ser mucho mayor». El coste, entre 12.000 y 16.000 millones de dólares, lo convierte en el ciclón más costoso registrado para México. La lección: Otis se intensificó 90 nudos en 21 horas, el segundo ritmo más rápido registrado en el Pacífico oriental desde 1988. Pasó de tormenta tropical a categoría 5 en menos de un día. Cuando ocurre una intensificación rápida así, el margen de 36 o 48 horas que dan los avisos simplemente no existe: por eso la preparación se hace en temporada, no con el huracán a la vista.

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