Crisis Combinada

México

Las crisis reales rara vez llegan una por una. Un huracán corta la luz; sin luz, el agua deja de bombearse; sin agua, la crisis sanitaria se agrava. Los organismos que estudian desastres tienen un nombre para esto —riesgo compuesto o en cascada— y una conclusión clara: el daño conjunto es mayor que la suma de cada emergencia por separado.

Actualizado el 9 de septiembre de 2026

Puerto Rico visto desde satélite tras el huracán María: la vegetación arrasada y las aguas cargadas de lodo.
Puerto Rico visto desde satélite tras el huracán María: la vegetación arrasada y las aguas cargadas de lodo.NASA Earth Observatory · Joshua Stevens, con datos Landsat del USGS · Dominio público

Antes de la crisis

Qué es, técnicamente, un desastre compuesto. Las Academias Nacionales de Ciencias de Estados Unidos lo definen como «una combinación de eventos que ocurren al mismo tiempo y producen impactos que superan la suma de los eventos individuales que los originan».

Distinguen además un desastre «en cascada»: uno que parte de un evento disparador seguido de una cadena de consecuencias, donde «el impacto combinado a lo largo del tiempo —daño, pérdidas, interrupción— es más severo que si hubieran ocurrido por separado». El ejemplo que citan es el incendio Thomas de 2017 en California, seguido de deslaves que mataron a más personas que el propio incendio.

  • Ten tu reserva de agua y alimentos calculada para más días de los mínimos, precisamente porque una crisis combinada dura más que una sola.
  • Prioriza en tu mente, antes de que ocurra, qué harías si fallan la luz y el agua a la vez: ¿qué se resuelve primero en tu casa?
  • No asumas que la ayuda llegará rápido: en una crisis compuesta, los servicios de emergencia también están saturados por varios frentes a la vez.
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Durante la crisis

Cuando varias emergencias coinciden, el orden de prioridad general que aplican los organismos de emergencia es: proteger la vida primero, después la salud, después los bienes. En la práctica:

  • Si hay riesgo inmediato de vida —agua subiendo, fuego, estructura colapsando—, se actúa sobre eso antes que sobre cualquier otra falla.
  • Si falla la electricidad junto con otra emergencia, revisa primero si hay riesgo de monóxido de carbono por el uso de generadores o calefactores de emergencia: es lo que más muertes añade en las crisis combinadas documentadas.
  • Si falla el agua junto con otra emergencia, prioriza la desinfección básica antes que la comodidad: el riesgo sanitario crece más rápido cuando hay varias fallas a la vez.
  • Comunica tu situación a tu contacto de emergencia fuera de la zona apenas puedas: en una crisis compuesta, las líneas de auxilio están más saturadas de lo normal.
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Después de la crisis

Recuperarse de una crisis compuesta tiene una dificultad propia: los daños se estorban entre sí. No se puede secar la casa sin electricidad, no se puede reparar sin materiales, y los materiales no llegan porque el camino sigue cortado. Por eso aquí el orden importa más que la prisa.

  1. Primero lo que desbloquea a lo demás. Antes de reparar nada, resuelve lo que impide reparar: agua segura para beber, algo de energía para herramienta y teléfono, y una vía de acceso. Arreglar el techo sirve de poco si nadie puede llegar con las láminas.
  2. Documenta todo el daño de una sola vez. En una crisis combinada suele haber varios expedientes abiertos —seguro, apoyo público, empleador— y todos piden lo mismo. Fotografía y graba la casa completa, por fuera y por dentro, antes de tirar nada, y guarda recibos y facturas desde el primer día.
  3. Cuenta con que la ayuda llegará más tarde. Es la lección directa de los casos documentados: cuando los servicios de emergencia atienden varios frentes a la vez, el auxilio oficial tarda más. Planea los primeros días asumiendo que dependes de ti y de tus vecinos, y toma la ayuda que llegue como un alivio, no como el plan.
  4. Revisa a las personas que quedaron solas. En Fukushima, la OMS documentó que el propio proceso de evacuación y reubicación causó un aumento de mortalidad entre personas mayores. En una crisis compuesta pasa algo parecido a menor escala: quien vive solo, quien depende de un equipo médico o quien perdió su red de apoyo es el que peor la pasa cuando todo falla a la vez. Ese recorrido de vecinos es trabajo de recuperación, igual que el escombro.
  5. Deja por escrito qué falló. Qué faltó, qué se agotó primero, qué acuerdo familiar no funcionó. En una crisis compuesta esa lista es larga y valiosa: es el plan de preparación para la próxima, escrito con información que ninguna guía te puede dar porque es de tu casa y de tu calle.
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Plan familiar

Un plan familiar no es un documento bonito: es un puñado de acuerdos tomados hoy, cuando todos están tranquilos, para no tener que decidir con el corazón acelerado y sin señal en el teléfono. Se hace en una sobremesa y cabe en una hoja pegada en el refrigerador.

  1. Decidan dónde se reúnen, en dos lugares distintos. Uno cerca de casa, para salir rápido, y otro fuera del barrio, por si no se puede volver a la zona. Que todos lo sepan de memoria, incluidos los niños, y que no dependa de que alguien tenga el teléfono a mano.
  2. Nombren un contacto fuera de la zona. Una persona en otra ciudad a la que todos escriben cuando pueden. Esa persona reúne la información y la reparte, de modo que nadie tenga que salir a buscar a nadie. Funciona porque las líneas locales se saturan primero y porque un mensaje pasa donde una llamada no.
  3. Repartan responsabilidades con nombre y apellido. Quién toma la mochila de emergencia, quién corta el gas y la luz, quién acompaña a la persona mayor o con movilidad reducida, quién saca a las mascotas. Una tarea sin dueño es una tarea que nadie hace.
  4. Guarden la lista en papel. Teléfonos de la familia, del contacto de fuera, del médico, de la escuela, del seguro y de emergencias. En papel, en la mochila y en la cartera. El celular sin batería no tiene agenda.
  5. Practíquenlo una vez. Un simulacro de quince minutos revela lo que la conversación no: que la mochila estaba enterrada en el clóset, que nadie sabe dónde está la llave del gas, que el niño no recuerda el punto de reunión. Repítanlo al menos una vez al año y cada vez que cambie algo importante en casa.
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Alimentación y agua

Cómo almacenarla para que sirva cuando la necesites
El CDC pide recipientes de grado alimenticio aprobados, con tapa que cierre bien, de material duro e irrompible —nunca vidrio— y con boca angosta para poder verter. Advertencia expresa: no uses envases que hayan contenido químicos tóxicos como cloro o pesticidas. Y lo que casi todo el mundo olvida: el agua guardada se cambia cada 6 meses. Para desinfectar el recipiente antes de llenarlo, una cucharadita de cloro doméstico sin aroma en un litro de agua, esperar 30 segundos y vaciar.
Qué comida tener guardada
Ready.gov recomienda varios días de alimentos no perecederos y da la lista concreta: carnes, frutas y verduras enlatadas listas para comer —y un abrelatas—, barras de proteína o de fruta, cereal seco o granola, crema de cacahuate, fruta seca, jugos enlatados y leche pasteurizada de larga vida. La regla al armarla es sencilla: comida que tu familia de verdad coma, que no necesite cocción y que puedas rotar antes de que caduque.
  • Mantén refrigerador y congelador cerrados: cada apertura desperdicia horas de la reserva de frío.
  • Tira todo alimento que haya tocado agua de inundación, aunque el envase parezca intacto. Es instrucción expresa de Ready.gov.
  • Ten un abrelatas manual. Es el objeto que más se olvida y el que deja la despensa inservible.
  • Si compras agua embotellada, guárdala sellada en su envase original, en un lugar fresco y oscuro.
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Energía y comunicaciones

Cuando la red celular se satura: escribe, no llames
La guía conjunta de la FCC y FEMA explica el porqué: «los mensajes de texto pueden pasar cuando tu llamada no lo logra», aunque haya retraso en la entrega si la red está congestionada. Y pide algo que casi nadie hace: «limita las llamadas que no sean de emergencia», porque cada llamada ocupa espacio que necesitan las comunicaciones de auxilio. Guarda además un contacto bajo el nombre «ICE» (In Case of Emergency), que es la convención que busca el personal de rescate en un teléfono ajeno.
Cómo estirar la batería
La misma guía recomienda bajar el brillo de la pantalla y desactivar aplicaciones para conservar carga. En una emergencia el teléfono deja de ser entretenimiento y pasa a ser tu única línea con el exterior: trátalo como al agua.
La radio de pilas sigue siendo insustituible
La FCC y FEMA recomiendan una radio de pilas o una televisión portátil para seguir los boletines de emergencia durante los apagones. Es el único canal que no depende ni de tu electricidad ni de la red celular.
Las alertas que ya tienes y no sabías
En Estados Unidos, los Wireless Emergency Alerts son mensajes gratuitos que llegan directo al celular ante clima severo, alertas AMBER y amenazas a la seguridad de tu zona. Dos cosas que conviene saber: no hay que inscribirse —funcionan en los teléfonos desde 2012— y no se ven afectados por la congestión de la red, así que llegan cuando las llamadas ya no pasan. Averigua cuál es el sistema equivalente en tu país y no lo silencies.
  • Ten al menos una fuente de luz que no dependa de la red: linterna de pilas, de manivela o lámpara recargable.
  • Carga teléfonos y baterías de respaldo antes de que llegue lo anunciado, no cuando ya no hay luz.
  • Guarda una lista de teléfonos importantes en papel: si el celular muere, mueren tus contactos.
  • Acuerda con tu familia que después de una emergencia todos escriben a un mismo contacto en lugar de llamarse entre sí.
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Salud y necesidades especiales

Esta es la sección que decide quién la pasa mal y quién la pasa peligrosamente mal. Una emergencia no suspende la diabetes, la hipertensión, el embarazo ni la dependencia de un concentrador de oxígeno: lo que se interrumpe es el acceso a la farmacia, a la clínica y a la electricidad. Todo lo que sigue se prepara antes, porque durante ya no hay margen.

  1. Ten reserva de tus medicamentos, y sabe cuáles aguantan. Ready.gov pide un suministro de varios días de los medicamentos recetados. Para los que van en refrigerador, el CDC es tajante: cuando la luz lleva un día o más caída, se desecha todo medicamento que deba refrigerarse, salvo que su etiqueta diga otra cosa.
  2. La excepción de la insulina, que conviene saber al pie de la letra. La FDA documenta que la insulina en frascos o cartuchos del fabricante —abierta o cerrada— puede permanecer sin refrigerar entre 15 y 30 °C (59 y 86 °F) hasta 28 días y seguir funcionando. Pierde efectividad con temperaturas extremas, y cuanto más larga la exposición, menos sirve. En emergencia «puede que aún necesites usar insulina que se almacenó por encima de 30 °C» —es preferible a no usarla—, pero en cuanto vuelva el almacenamiento adecuado, esos frascos se descartan y se reemplazan.
  3. Si alguien depende de un equipo médico eléctrico, hay un trámite que casi nadie hace. Ready.gov lo dice explícitamente: puedes pedirle a tu proveedor de electricidad que te incluya en una lista de prioridad para el restablecimiento del servicio. Ese trámite es gratuito, se hace un día cualquiera y cambia el orden en que te reconectan. Añade una batería adicional para la silla de ruedas eléctrica y para cualquier dispositivo de asistencia, y habla con el médico sobre cómo sostener el equipo durante un apagón.
  4. Guarda copia de la información médica, no solo las pastillas. Lista de medicamentos con dosis, alergias, diagnósticos, contactos de los médicos y —para bebés— la cartilla de vacunación. Un frasco sin receta no siempre se puede reponer en una farmacia de otra ciudad; una lista escrita sí resuelve.
Embarazo y recién nacidos
El CDC pide en el kit las vitaminas prenatales y demás medicamentos, y suministros por si el parto ocurre sin poder llegar al hospital: toallas limpias, tijeras afiladas limpias, perilla de succión, guantes, dos agujetas blancas limpias para atar el cordón, sábanas limpias, toallas sanitarias, jabón o alcohol y bolsas de basura. Para bebés: pañales, toallitas, crema, biberones y fórmula. Un detalle que importa: la fórmula lista para tomar es la opción más segura en emergencia, porque no hay que mezclarla con agua y viene en envases estériles de un solo uso.
Discapacidad, movilidad reducida y adultos mayores
Ready.gov insiste en planificar por adelantado el transporte accesible que se necesitará para evacuar o moverse, y en contemplar al animal de servicio o de apoyo con su comida, agua y suministros. Ese plan se acuerda con vecinos concretos y con nombre, no en abstracto.
El golpe que llega después: la salud mental
El CDC nombra las reacciones normales tras un desastre —miedo, enojo, tristeza, preocupación, entumecimiento, frustración, problemas para dormir o pesadillas— y recomienda cuidar el cuerpo, mantener el contacto con otras personas y tomar descansos de las noticias. En Estados Unidos y sus territorios existe la Línea de Ayuda para los Afectados por Catástrofes, disponible las 24 horas: 1-800-985-5990, con atención en español. Pedir ayuda aquí no es debilidad: es parte de la recuperación, igual que reparar el techo.
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Vivienda y pertenencias

  1. Antes de volver a entrar: mira, huele y escucha desde afuera. El CDC lo ordena así: si hueles gas o sospechas una fuga, cierra la válvula principal, abre todas las ventanas y sal de inmediato. Si hay agua estancada dentro y puedes cortar la corriente desde un lugar seco, córtala. Y una advertencia sencilla que evita explosiones e incendios: usa linternas de pilas, no velas, lámparas de gas ni antorchas.
  2. Ventila antes de instalarte. La recomendación del CDC es entrar brevemente a abrir puertas y ventanas y dejar que la casa se ventile al menos 30 minutos antes de permanecer dentro.
  3. Cortar los servicios: cuándo sí, y el error que no se puede cometer. El gas tiene una regla sin excepciones: si lo cierras por cualquier motivo, solo un profesional calificado puede volver a abrirlo. Nunca lo reabras tú. La electricidad se corta apagando primero los circuitos individuales y al final el interruptor principal —importa el orden, porque una chispa eléctrica puede encender gas si hay fuga—. El agua conviene cerrarla si las tuberías pudieron agrietarse, porque eso contamina el suministro de la casa, y no reabrirla hasta que la autoridad confirme que es potable.
  4. Vuelve solo cuando lo autoricen. Suena obvio y es la instrucción que más se rompe: regresa a casa únicamente cuando las autoridades digan que es seguro. El daño estructural no siempre se ve desde la calle.
  • Haz hoy un inventario con fotos de lo que hay en cada cuarto: se hace en veinte minutos y vale oro en un reclamo.
  • Guarda ese inventario y las pólizas fuera de la casa —en la nube o con un familiar—, porque un archivo que se moja con la casa no sirve de nada.
  • Si tienes que salir, lleva contigo los documentos, no los muebles.
  • No firmes nada con un contratista mientras estés en shock: revisa la sección de dinero, donde están las señales de fraude.
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Dinero e ingresos

Los documentos que hay que poner a salvo hoy
La recomendación oficial es guardar pólizas de seguro, escrituras, registros de propiedad y demás papeles importantes en un lugar seguro fuera de la casa. FEMA publica para esto el Emergency Financial First Aid Kit, organizado en cuatro bloques: identificación del hogar, documentación financiera y legal, información médica y contactos. Su regla para el papel: caja o caja fuerte a prueba de fuego y agua, caja de seguridad bancaria, o en manos de alguien de confianza. Para lo digital: archivos protegidos con contraseña en una memoria externa o en almacenamiento seguro fuera del domicilio. Y si pagas todo en línea, imprime periódicamente los registros de tus cuentas.
Un fondo de emergencia, aunque sea pequeño
El CFPB evita las fórmulas mágicas: «la cantidad que necesitas depende de tu situación», pero «incluso una cantidad pequeña puede dar algo de seguridad financiera». Su argumento de fondo es el que importa: sin ese colchón, un gasto imprevisto de una sola vez puede crecer muchísimo más que la factura original por intereses y comisiones, porque obliga a recurrir al crédito.
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Oportunidades económicas

Adaptación e ingresos
Tiempo para empezar: Días

Servicio de limpieza y retiro de lodo después de una inundación

Tras una inundación muchas viviendas y locales necesitan retirar lodo, secar y desinfectar antes de volver a usarse. Es un trabajo físico, de demanda concentrada en las semanas posteriores.

Inversión estimada: USD 0–300 Dificultad: baja Requiere vehículo Requiere herramientas
Tiempo para empezar: Días

Acarreo de escombro y traslado de muebles

Sacar escombro, muebles inservibles y electrodomésticos dañados al punto de acopio que indique el municipio, o mover pertenencias a un lugar seco, es de lo primero que se necesita y de lo que menos gente puede hacer sin vehículo.

Inversión estimada: USD 0–200 Dificultad: baja Requiere vehículo Requiere herramientas
Tiempo para empezar: Días

Venta de comida preparada a domicilio

Cuando muchas familias se quedan sin cocina, sin gas o sin tiempo por atender la emergencia, la comida hecha y económica se vuelve un servicio básico del barrio.

Inversión estimada: USD 20–300 Dificultad: baja Desde casa
Tiempo para empezar: Días

Mandados y entregas a domicilio

Personas mayores, enfermas o sin transporte necesitan que alguien les lleve medicinas, despensa y garrafones. Se cobra por viaje o por tiempo.

Inversión estimada: USD 0–150 Dificultad: baja Requiere vehículo
Tiempo para empezar: Días

Retiro de ceniza volcánica de techos, azoteas y patios

Tras una caída de ceniza hay que retirarla pronto: el IVHHN señala que un techo queda peligrosamente sobrecargado con unos 10 cm de ceniza mojada. Es un trabajo con demanda concentrada y con un riesgo real de caídas, así que solo tiene sentido como servicio si se hace con arnés, calzado antiderrapante, mascarilla N95, gafas cerradas y siempre acompañado.

Inversión estimada: USD 50–400 Dificultad: media Requiere vehículo Requiere herramientas
Tiempo para empezar: Días

Cambio de filtros y limpieza de vehículos tras la ceniza

La ceniza volcánica es roca abrasiva y arruina motores. El IVHHN recomienda, tras una caída de ceniza, cambiar aceite y filtros de aire con mucha más frecuencia de lo normal, limpiar frenos y alternador y enjuagar con agua. Es un servicio sencillo, de mucho volumen y que la gente busca activamente en las semanas siguientes.

Inversión estimada: USD 100–600 Dificultad: media Requiere herramientas

Las oportunidades son posibilidades, no garantías. El resultado depende de la ubicación, la demanda, la competencia, el capital, las habilidades y las circunstancias de cada persona.

Filtra las posibilidades de ingreso según tu situación. Los resultados son puntos de partida para investigar en tu zona, no recomendaciones personalizadas. ¿Qué puedo hacer?

Qué se puede vender

Adaptación e ingresos

En una crisis combinada la demanda no se suma: se concentra en lo básico. Cuando fallan varias cosas a la vez, la gente deja de comprar todo lo demás y solo busca agua, comida, luz, calor o frío, y comunicación. Un negocio que cubre dos de esas necesidades a la vez vale más que dos negocios separados.

  • Agua segura, en cualquiera de sus formas: reparto, filtrado, potabilización.
  • Comida caliente, que resuelve alimentación y ánimo al mismo tiempo.
  • Energía en pequeño: carga de teléfonos, lámparas, baterías.
  • Calor o frío según el evento: cobijas y aislamiento, o hielo y sombra.
  • Transporte cuando se cortan rutas y no hay servicio público.
  • Cuidado de personas —niños, mayores, enfermos— mientras la familia resuelve lo urgente.
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Negocios y autoempleo

Adaptación e ingresos

Conviene partir de un dato para dimensionar de qué estamos hablando: según la OIT, la informalidad afecta a casi la mitad de la población ocupada de América Latina y el Caribe, alrededor del 47%, con diferencias enormes entre países —menos del 30% en Uruguay y Chile, más del 70% en Bolivia y Perú—. Para millones de familias de la región, «buscar trabajo» y «montar algo por cuenta propia» son la misma frase. Lo que sigue no es una promesa de ingresos: es el mapa de lo que la gente efectivamente hace cuando pasa una crisis, con sus requisitos y sus riesgos a la vista.

La lección práctica de los casos documentados —Texas 2021, Haití 2021— es que en una crisis compuesta los servicios oficiales llegan más tarde y peor, porque están atendiendo varios frentes. Eso significa que el trabajo de vecinos y pequeños proveedores no es un complemento: durante días, es lo único que hay.

Servicio combinado, no producto suelto
El negocio que funciona aquí es el que resuelve un paquete: agua caliente y comida; carga de teléfono y luz; transporte y mandado. La gente sin luz, sin agua y sin transporte no tiene energía para contratar tres proveedores. Cotiza el paquete completo y explica qué incluye, en una hoja simple.
Coordinación vecinal como servicio
Organizar la logística de una manzana —quién necesita qué, quién tiene qué, cómo se reparte, quién revisa a las personas que viven solas— es trabajo real y agotador, y hay comités vecinales, condominios y comercios que pagan por que alguien lo haga bien. No requiere inversión, requiere método y confianza.
Reparación multioficio
Después de una crisis compuesta el daño es de todo tipo a la vez. Quien puede resolver lo básico de varios oficios —una gotera, una puerta que no cierra, un contacto que no sirve, una tubería rota— tiene más trabajo que el especialista, siempre que sepa reconocer dónde termina lo básico y empieza lo que exige certificación.
Estados Unidos — préstamos por desastre de la SBA
Para zonas con declaratoria de desastre. El préstamo por daño económico (EIDL) es capital de trabajo para pequeños negocios y organizaciones sin fines de lucro afectados; el de daño físico cubre pérdidas no cubiertas por el seguro. Tope combinado de 2 millones de dólares, interés que no excede 4% si no puedes obtener crédito en otro lado, plazo de hasta 30 años y primer pago diferido 12 meses. También hay línea para dueños de vivienda (hasta 500.000) e inquilinos por bienes personales (hasta 100.000).
México — qué existe hoy, con honestidad
El FONDEN dejó de asumir compromisos el 1 de enero de 2021. Lo que opera hoy ante emergencias es el PAEAN, de Protección Civil, y conviene saber qué es y qué no: entrega insumos de auxilio —despensas, agua, cobertores, láminas, material de limpieza— cuando la capacidad del estado se ve rebasada. No es un fondo de reconstrucción ni un crédito para tu negocio. Para capital habrá que mirar programas estatales, municipales o banca de desarrollo, verificando siempre en el sitio oficial: alrededor de estos programas circulan fraudes que usan su nombre.
Brasil — Pronampe para micro y pequeña empresa
Línea de crédito para microempresas (facturación anual hasta 360.000 reales) y pequeñas empresas (de 360.000 a 4,8 millones). El monto llega hasta el 60% de la facturación bruta del año anterior para empresas con más de un año de operación, y hasta el 50% para las nuevas. La tasa máxima es la SELIC más hasta 6% anual.
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Productos y herramientas que podrían ser útiles

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Pequeñas empresas del suroeste de Puerto Rico — terremotos y pandemia, uno detrás del otro

Un estudio académico siguió a empresas que encajaron los sismos de enero de 2020 y, semanas después, el cierre por COVID-19: 121 pymes encuestadas y siete entrevistadas a fondo (una panadería, una firma de contabilidad, una fábrica de galletas, un productor de frutas tropicales, una cosmética y dos farmacias). El 68% cerró temporalmente durante el confinamiento. Lo que hicieron las que siguieron: reorganizar el local y el horario, rehacer la logística de reparto, mover personal de producción a distribución, contratar choferes para ir a buscar mercancía directamente al proveedor, sumar productos nuevos (alimentos no perecederos, artículos sanitarios, equipo de protección) y sostener la relación con el cliente por Facebook, correo y teléfono. El dato que más se repite: el 64% tenía respaldo eléctrico y el 50% reserva de agua, y por eso pudo seguir operando.

Qué aprender de aquí: Cuando una crisis se monta sobre otra, lo que salva no es un plan por crisis sino tres capas que sirven para todas: <strong>autonomía física</strong> (luz y agua propias), <strong>un canal directo con tus clientes</strong> que no dependa del local, y <strong>flexibilidad para cambiar qué vendes</strong> sin cambiar de negocio. Las tres se montan antes, no durante.

Orengo-Serra & Sánchez-Jauregui, Estudios Gerenciales 37(159), 318-331 · 2021 · Coping with earthquakes and COVID-19: A perspective of customer relationship management

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