Crisis Sanitaria

México

Un brote no se combate con pánico ni con remedios de cadena. Se combate con higiene bien hecha, aire limpio y saber cuándo aislarte y cuándo ya puedes volver a salir. Aquí está el procedimiento exacto que da el CDC, y los mitos que la OMS ha tenido que desmentir uno por uno.

Actualizado el 9 de septiembre de 2026

Personal del Centro de Operaciones de Emergencia de los CDC trabajando durante la respuesta a un brote epidémico.
Personal del Centro de Operaciones de Emergencia de los CDC trabajando durante la respuesta a un brote epidémico.CDC · James Gathany · Dominio público

Antes de la crisis

La higiene de manos bien hecha, paso a paso. El CDC la describe en cinco pasos: mojar, enjabonar, frotar, enjuagar y secar, frotando durante al menos 20 segundos. Es tan simple que se subestima, y sigue siendo la medida más eficaz que existe contra la mayoría de los brotes.

  • Lávate las manos en los momentos clave: antes y después de comer, después de ir al baño, después de toser o estornudar, y después de cuidar a alguien enfermo.
  • Si no hay agua y jabón, usa gel desinfectante con al menos 60% de alcohol, hasta un 95%.
  • Ten mascarillas en casa antes de necesitarlas: cuando el brote ya está en la calle, se agotan.
  • Mejora la ventilación de los espacios donde pasas más tiempo. El CDC lo cuantifica: el objetivo son 5 o más cambios de aire por hora, con ventanas abiertas, el sistema de aire acondicionado o un purificador portátil.
  • Ten a mano un termómetro, analgésicos básicos y suero oral: son lo primero que falta en la farmacia cuando hay un brote.
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Durante la crisis

Cuidar a alguien enfermo en casa sin contagiarte. El CDC da cuatro medidas concretas: usa una mascarilla bien ajustada, mejora la ventilación del espacio, mantén distancia física cuando puedas, y lávate las manos con frecuencia, sobre todo después de tocar cualquier cosa que la persona enferma haya usado.

  • Designa una sola persona de la casa para cuidar al enfermo, si es posible.
  • Ventila la habitación donde está la persona enferma varias veces al día, aunque haga frío.
  • Desinfecta superficies de contacto frecuente: manijas, interruptores, el teléfono.
  • No compartas vasos, cubiertos ni toallas con la persona enferma.
  • Sigue las cuentas oficiales de salud de tu país, no cadenas de mensajes.
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Después de la crisis

  • No regreses a la actividad normal solo porque «ya te sientes mejor»: espera a cumplir las 24 horas sin fiebre.
  • Desinfecta a fondo los espacios que usó la persona enferma antes de que otros los ocupen.
  • Si los síntomas empeoran o reaparecen, consulta de nuevo con personal médico.
  • Reabastece el botiquín y el kit de higiene para el siguiente brote: es más barato reponer ahora que comprar con pánico después.
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Plan familiar

Un plan familiar no es un documento bonito: es un puñado de acuerdos tomados hoy, cuando todos están tranquilos, para no tener que decidir con el corazón acelerado y sin señal en el teléfono. Se hace en una sobremesa y cabe en una hoja pegada en el refrigerador.

  1. Decidan dónde se reúnen, en dos lugares distintos. Uno cerca de casa, para salir rápido, y otro fuera del barrio, por si no se puede volver a la zona. Que todos lo sepan de memoria, incluidos los niños, y que no dependa de que alguien tenga el teléfono a mano.
  2. Nombren un contacto fuera de la zona. Una persona en otra ciudad a la que todos escriben cuando pueden. Esa persona reúne la información y la reparte, de modo que nadie tenga que salir a buscar a nadie. Funciona porque las líneas locales se saturan primero y porque un mensaje pasa donde una llamada no.
  3. Repartan responsabilidades con nombre y apellido. Quién toma la mochila de emergencia, quién corta el gas y la luz, quién acompaña a la persona mayor o con movilidad reducida, quién saca a las mascotas. Una tarea sin dueño es una tarea que nadie hace.
  4. Guarden la lista en papel. Teléfonos de la familia, del contacto de fuera, del médico, de la escuela, del seguro y de emergencias. En papel, en la mochila y en la cartera. El celular sin batería no tiene agenda.
  5. Practíquenlo una vez. Un simulacro de quince minutos revela lo que la conversación no: que la mochila estaba enterrada en el clóset, que nadie sabe dónde está la llave del gas, que el niño no recuerda el punto de reunión. Repítanlo al menos una vez al año y cada vez que cambie algo importante en casa.
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Alimentación y agua

Cómo almacenarla para que sirva cuando la necesites
El CDC pide recipientes de grado alimenticio aprobados, con tapa que cierre bien, de material duro e irrompible —nunca vidrio— y con boca angosta para poder verter. Advertencia expresa: no uses envases que hayan contenido químicos tóxicos como cloro o pesticidas. Y lo que casi todo el mundo olvida: el agua guardada se cambia cada 6 meses. Para desinfectar el recipiente antes de llenarlo, una cucharadita de cloro doméstico sin aroma en un litro de agua, esperar 30 segundos y vaciar.
Qué comida tener guardada
Ready.gov recomienda varios días de alimentos no perecederos y da la lista concreta: carnes, frutas y verduras enlatadas listas para comer —y un abrelatas—, barras de proteína o de fruta, cereal seco o granola, crema de cacahuate, fruta seca, jugos enlatados y leche pasteurizada de larga vida. La regla al armarla es sencilla: comida que tu familia de verdad coma, que no necesite cocción y que puedas rotar antes de que caduque.
  • Mantén refrigerador y congelador cerrados: cada apertura desperdicia horas de la reserva de frío.
  • Tira todo alimento que haya tocado agua de inundación, aunque el envase parezca intacto. Es instrucción expresa de Ready.gov.
  • Ten un abrelatas manual. Es el objeto que más se olvida y el que deja la despensa inservible.
  • Si compras agua embotellada, guárdala sellada en su envase original, en un lugar fresco y oscuro.
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Energía y comunicaciones

Cuando la red celular se satura: escribe, no llames
La guía conjunta de la FCC y FEMA explica el porqué: «los mensajes de texto pueden pasar cuando tu llamada no lo logra», aunque haya retraso en la entrega si la red está congestionada. Y pide algo que casi nadie hace: «limita las llamadas que no sean de emergencia», porque cada llamada ocupa espacio que necesitan las comunicaciones de auxilio. Guarda además un contacto bajo el nombre «ICE» (In Case of Emergency), que es la convención que busca el personal de rescate en un teléfono ajeno.
Cómo estirar la batería
La misma guía recomienda bajar el brillo de la pantalla y desactivar aplicaciones para conservar carga. En una emergencia el teléfono deja de ser entretenimiento y pasa a ser tu única línea con el exterior: trátalo como al agua.
La radio de pilas sigue siendo insustituible
La FCC y FEMA recomiendan una radio de pilas o una televisión portátil para seguir los boletines de emergencia durante los apagones. Es el único canal que no depende ni de tu electricidad ni de la red celular.
Las alertas que ya tienes y no sabías
En Estados Unidos, los Wireless Emergency Alerts son mensajes gratuitos que llegan directo al celular ante clima severo, alertas AMBER y amenazas a la seguridad de tu zona. Dos cosas que conviene saber: no hay que inscribirse —funcionan en los teléfonos desde 2012— y no se ven afectados por la congestión de la red, así que llegan cuando las llamadas ya no pasan. Averigua cuál es el sistema equivalente en tu país y no lo silencies.
  • Ten al menos una fuente de luz que no dependa de la red: linterna de pilas, de manivela o lámpara recargable.
  • Carga teléfonos y baterías de respaldo antes de que llegue lo anunciado, no cuando ya no hay luz.
  • Guarda una lista de teléfonos importantes en papel: si el celular muere, mueren tus contactos.
  • Acuerda con tu familia que después de una emergencia todos escriben a un mismo contacto en lugar de llamarse entre sí.
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Salud y necesidades especiales

Esta es la sección que decide quién la pasa mal y quién la pasa peligrosamente mal. Una emergencia no suspende la diabetes, la hipertensión, el embarazo ni la dependencia de un concentrador de oxígeno: lo que se interrumpe es el acceso a la farmacia, a la clínica y a la electricidad. Todo lo que sigue se prepara antes, porque durante ya no hay margen.

  1. Ten reserva de tus medicamentos, y sabe cuáles aguantan. Ready.gov pide un suministro de varios días de los medicamentos recetados. Para los que van en refrigerador, el CDC es tajante: cuando la luz lleva un día o más caída, se desecha todo medicamento que deba refrigerarse, salvo que su etiqueta diga otra cosa.
  2. La excepción de la insulina, que conviene saber al pie de la letra. La FDA documenta que la insulina en frascos o cartuchos del fabricante —abierta o cerrada— puede permanecer sin refrigerar entre 15 y 30 °C (59 y 86 °F) hasta 28 días y seguir funcionando. Pierde efectividad con temperaturas extremas, y cuanto más larga la exposición, menos sirve. En emergencia «puede que aún necesites usar insulina que se almacenó por encima de 30 °C» —es preferible a no usarla—, pero en cuanto vuelva el almacenamiento adecuado, esos frascos se descartan y se reemplazan.
  3. Si alguien depende de un equipo médico eléctrico, hay un trámite que casi nadie hace. Ready.gov lo dice explícitamente: puedes pedirle a tu proveedor de electricidad que te incluya en una lista de prioridad para el restablecimiento del servicio. Ese trámite es gratuito, se hace un día cualquiera y cambia el orden en que te reconectan. Añade una batería adicional para la silla de ruedas eléctrica y para cualquier dispositivo de asistencia, y habla con el médico sobre cómo sostener el equipo durante un apagón.
  4. Guarda copia de la información médica, no solo las pastillas. Lista de medicamentos con dosis, alergias, diagnósticos, contactos de los médicos y —para bebés— la cartilla de vacunación. Un frasco sin receta no siempre se puede reponer en una farmacia de otra ciudad; una lista escrita sí resuelve.
Embarazo y recién nacidos
El CDC pide en el kit las vitaminas prenatales y demás medicamentos, y suministros por si el parto ocurre sin poder llegar al hospital: toallas limpias, tijeras afiladas limpias, perilla de succión, guantes, dos agujetas blancas limpias para atar el cordón, sábanas limpias, toallas sanitarias, jabón o alcohol y bolsas de basura. Para bebés: pañales, toallitas, crema, biberones y fórmula. Un detalle que importa: la fórmula lista para tomar es la opción más segura en emergencia, porque no hay que mezclarla con agua y viene en envases estériles de un solo uso.
Discapacidad, movilidad reducida y adultos mayores
Ready.gov insiste en planificar por adelantado el transporte accesible que se necesitará para evacuar o moverse, y en contemplar al animal de servicio o de apoyo con su comida, agua y suministros. Ese plan se acuerda con vecinos concretos y con nombre, no en abstracto.
El golpe que llega después: la salud mental
El CDC nombra las reacciones normales tras un desastre —miedo, enojo, tristeza, preocupación, entumecimiento, frustración, problemas para dormir o pesadillas— y recomienda cuidar el cuerpo, mantener el contacto con otras personas y tomar descansos de las noticias. En Estados Unidos y sus territorios existe la Línea de Ayuda para los Afectados por Catástrofes, disponible las 24 horas: 1-800-985-5990, con atención en español. Pedir ayuda aquí no es debilidad: es parte de la recuperación, igual que reparar el techo.
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Vivienda y pertenencias

  1. Antes de volver a entrar: mira, huele y escucha desde afuera. El CDC lo ordena así: si hueles gas o sospechas una fuga, cierra la válvula principal, abre todas las ventanas y sal de inmediato. Si hay agua estancada dentro y puedes cortar la corriente desde un lugar seco, córtala. Y una advertencia sencilla que evita explosiones e incendios: usa linternas de pilas, no velas, lámparas de gas ni antorchas.
  2. Ventila antes de instalarte. La recomendación del CDC es entrar brevemente a abrir puertas y ventanas y dejar que la casa se ventile al menos 30 minutos antes de permanecer dentro.
  3. Cortar los servicios: cuándo sí, y el error que no se puede cometer. El gas tiene una regla sin excepciones: si lo cierras por cualquier motivo, solo un profesional calificado puede volver a abrirlo. Nunca lo reabras tú. La electricidad se corta apagando primero los circuitos individuales y al final el interruptor principal —importa el orden, porque una chispa eléctrica puede encender gas si hay fuga—. El agua conviene cerrarla si las tuberías pudieron agrietarse, porque eso contamina el suministro de la casa, y no reabrirla hasta que la autoridad confirme que es potable.
  4. Vuelve solo cuando lo autoricen. Suena obvio y es la instrucción que más se rompe: regresa a casa únicamente cuando las autoridades digan que es seguro. El daño estructural no siempre se ve desde la calle.
  • Haz hoy un inventario con fotos de lo que hay en cada cuarto: se hace en veinte minutos y vale oro en un reclamo.
  • Guarda ese inventario y las pólizas fuera de la casa —en la nube o con un familiar—, porque un archivo que se moja con la casa no sirve de nada.
  • Si tienes que salir, lleva contigo los documentos, no los muebles.
  • No firmes nada con un contratista mientras estés en shock: revisa la sección de dinero, donde están las señales de fraude.
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Dinero e ingresos

Los documentos que hay que poner a salvo hoy
La recomendación oficial es guardar pólizas de seguro, escrituras, registros de propiedad y demás papeles importantes en un lugar seguro fuera de la casa. FEMA publica para esto el Emergency Financial First Aid Kit, organizado en cuatro bloques: identificación del hogar, documentación financiera y legal, información médica y contactos. Su regla para el papel: caja o caja fuerte a prueba de fuego y agua, caja de seguridad bancaria, o en manos de alguien de confianza. Para lo digital: archivos protegidos con contraseña en una memoria externa o en almacenamiento seguro fuera del domicilio. Y si pagas todo en línea, imprime periódicamente los registros de tus cuentas.
Un fondo de emergencia, aunque sea pequeño
El CFPB evita las fórmulas mágicas: «la cantidad que necesitas depende de tu situación», pero «incluso una cantidad pequeña puede dar algo de seguridad financiera». Su argumento de fondo es el que importa: sin ese colchón, un gasto imprevisto de una sola vez puede crecer muchísimo más que la factura original por intereses y comisiones, porque obliga a recurrir al crédito.
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Oportunidades económicas

Adaptación e ingresos
Tiempo para empezar: Días

Lavado y secado de ropa y blancos por kilo

Cuando muchas familias se quedan sin lavadora o sin agua limpia, el lavado por kilo se vuelve un servicio básico. Puede empezarse con equipo doméstico y crecer según la demanda.

Inversión estimada: USD 0–400 Dificultad: baja Desde casa
Tiempo para empezar: Días

Venta de comida preparada a domicilio

Cuando muchas familias se quedan sin cocina, sin gas o sin tiempo por atender la emergencia, la comida hecha y económica se vuelve un servicio básico del barrio.

Inversión estimada: USD 20–300 Dificultad: baja Desde casa
Tiempo para empezar: Días

Mandados y entregas a domicilio

Personas mayores, enfermas o sin transporte necesitan que alguien les lleve medicinas, despensa y garrafones. Se cobra por viaje o por tiempo.

Inversión estimada: USD 0–150 Dificultad: baja Requiere vehículo
Tiempo para empezar: Días

Trámites y acompañamiento digital

Reponer documentos mojados o perdidos, llenar formularios en línea, escanear e imprimir. Mucha gente no puede hacerlo sola y agradece pagar por ello.

Inversión estimada: USD 0–250 Dificultad: baja Desde casa

Las oportunidades son posibilidades, no garantías. El resultado depende de la ubicación, la demanda, la competencia, el capital, las habilidades y las circunstancias de cada persona.

Filtra las posibilidades de ingreso según tu situación. Los resultados son puntos de partida para investigar en tu zona, no recomendaciones personalizadas. ¿Qué puedo hacer?

Qué se puede vender

Adaptación e ingresos

En una crisis sanitaria la demanda se desplaza hacia todo lo que evita el contacto y sostiene a quien no puede salir. Es también el escenario donde más productos milagro aparecen, así que la línea entre negocio legítimo y estafa se cruza rápido.

  • Mandados y entregas a domicilio para personas mayores, enfermas o en aislamiento.
  • Comida preparada con entrega sin contacto.
  • Limpieza y desinfección de casas, oficinas y locales, con productos de eficacia comprobada.
  • Acompañamiento a trámites y farmacia para quien no puede hacer filas.
  • Cuidado de niños cuando cierran escuelas y los padres siguen trabajando.
  • Apoyo técnico básico para gente mayor que de golpe necesita videollamadas, citas en línea y banca digital.
  • Costura y confección de artículos textiles de protección, cuando la autoridad sanitaria los recomienda.
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Negocios y autoempleo

Adaptación e ingresos

Conviene partir de un dato para dimensionar de qué estamos hablando: según la OIT, la informalidad afecta a casi la mitad de la población ocupada de América Latina y el Caribe, alrededor del 47%, con diferencias enormes entre países —menos del 30% en Uruguay y Chile, más del 70% en Bolivia y Perú—. Para millones de familias de la región, «buscar trabajo» y «montar algo por cuenta propia» son la misma frase. Lo que sigue no es una promesa de ingresos: es el mapa de lo que la gente efectivamente hace cuando pasa una crisis, con sus requisitos y sus riesgos a la vista.

Mandados y logística para personas vulnerables
Es el negocio con la barrera de entrada más baja de toda esta guía: hace falta transporte, teléfono y confianza. La confianza es el activo real —estás manejando el dinero y los medicamentos de alguien— y se construye con reglas simples: cobrar una tarifa fija y visible por servicio, entregar siempre el ticket de compra y el cambio exacto, y no aceptar encargos de medicamentos controlados. Los clientes recurrentes valen mucho más que los ocasionales.
Limpieza y desinfección profesional
La demanda viene de comercios, consultorios y oficinas que necesitan reabrir. Aquí lo que se vende es método y constancia: producto registrado, tiempo de contacto respetado según su etiqueta, registro por escrito de qué se limpió y cuándo. Ese registro es lo que el cliente necesita para mostrar a sus propios clientes y lo que te permite cobrar más que una limpieza común.
Alfabetización digital para adultos mayores
Cuando los trámites, las citas médicas y los pagos se mudan a internet, mucha gente queda fuera. Enseñar a usar videollamadas, banca en línea y citas médicas digitales —con paciencia y a domicilio— es un servicio con demanda estable que no requiere inversión, solo saber explicar sin prisa. Se combina bien con el servicio de mandados para el mismo cliente.
Estados Unidos — préstamos por desastre de la SBA
Para zonas con declaratoria de desastre. El préstamo por daño económico (EIDL) es capital de trabajo para pequeños negocios y organizaciones sin fines de lucro afectados; el de daño físico cubre pérdidas no cubiertas por el seguro. Tope combinado de 2 millones de dólares, interés que no excede 4% si no puedes obtener crédito en otro lado, plazo de hasta 30 años y primer pago diferido 12 meses. También hay línea para dueños de vivienda (hasta 500.000) e inquilinos por bienes personales (hasta 100.000).
México — qué existe hoy, con honestidad
El FONDEN dejó de asumir compromisos el 1 de enero de 2021. Lo que opera hoy ante emergencias es el PAEAN, de Protección Civil, y conviene saber qué es y qué no: entrega insumos de auxilio —despensas, agua, cobertores, láminas, material de limpieza— cuando la capacidad del estado se ve rebasada. No es un fondo de reconstrucción ni un crédito para tu negocio. Para capital habrá que mirar programas estatales, municipales o banca de desarrollo, verificando siempre en el sitio oficial: alrededor de estos programas circulan fraudes que usan su nombre.
Brasil — Pronampe para micro y pequeña empresa
Línea de crédito para microempresas (facturación anual hasta 360.000 reales) y pequeñas empresas (de 360.000 a 4,8 millones). El monto llega hasta el 60% de la facturación bruta del año anterior para empresas con más de un año de operación, y hasta el 50% para las nuevas. La tasa máxima es la SELIC más hasta 6% anual.
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Productos y herramientas

Productos y herramientas que podrían ser útiles

Selección orientativa para complementar la información de esta página. No es una tienda ni una recomendación de compra obligada.

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Manuales y tutoriales

PDF · manual

Manual de qué hacer: Crisis Sanitaria

Guía completa en PDF para imprimir o llevar en el teléfono, con las medidas oficiales antes, durante y después, y las fuentes citadas.

Checklists y plantillas

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Historias de recuperación

Casos reales, publicados y verificables: cada uno enlaza la fuente donde se documentó. Aquí no hay testimonios inventados.

Sam Sylk’s Chicken and Fish, Cleveland (Ohio) — insistir ventana tras ventana

Sam Brassfield cambió el modelo del restaurante para operar mayoritariamente como comida para llevar en 2020. Para sostenerlo no bastó una ayuda: usó cuatro préstamos de un programa, dos de otro y cuatro adelantos, diez solicitudes en total, que destinó a nómina, renta y mejoras. Conservó a sus más de 60 empleados.

Qué aprender de aquí: Rara vez alcanza con una sola ayuda. Solicitar en cada ventana que abre es parte del trabajo de sostener el negocio, no una molestia burocrática.

SBA — Administración de Pequeños Negocios (EE. UU.) · SBA COVID relief programs: restauranteur able to stay in business

Restaurante Don Quijote, Manchester (New Hampshire) — el banco como puerta de entrada

Sanda Almonte sostuvo su restaurante caribeño durante la pandemia con dos apoyos públicos, y un detalle práctico marcó la diferencia: los tramitó a través de su banco comercial, no directamente ante el organismo.

Qué aprender de aquí: Si un programa público parece inaccesible, pregunta primero en tu banco. Suele ser el canal real por el que se opera, y ahí sí hay alguien que te explica el trámite.

SBA — Administración de Pequeños Negocios (EE. UU.) · National Hispanic Heritage Month success story

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