Las cifras que más importan en una inundación son pequeñas: seis pulgadas de agua en movimiento derriban a un adulto y un pie arrastra a la mayoría de los coches. Esta guía reúne lo que sirve en cualquier país —cómo saber si tu casa está en riesgo, qué hacer cuando el agua sube, y cómo volver sin enfermar— y te dice en qué momento tienes que hacerle caso a tu autoridad local y no a una guía general.
Actualizado el 11 de septiembre de 2026
Calle del centro de Waterloo, Iowa, anegada, con el agua cubriendo la calzada y llegando a los comercios.Don Becker, U.S. Geological Survey · Dominio público
Casi todo lo que reduce el daño de una inundación se hace cuando no está lloviendo. Hay tres cosas que no se pueden improvisar el día del aviso: saber si tu casa está en zona inundable, tener el seguro contratado y haber decidido a dónde vas.
Averigua tu riesgo real, no el que recuerdas.La pregunta no es «¿se ha inundado esto antes?» sino «¿está mi calle en zona inundable según el mapa oficial?». Casi todos los países tienen un mapa de riesgo de inundación publicado por su servicio de aguas, su servicio meteorológico o su protección civil. Búscalo por el nombre de tu municipio. Ready.gov lo pone como primer paso, y por una razón práctica: el seguro y la ayuda pública se deciden por el mapa, no por la memoria del barrio.
Contrata el seguro con meses de antelación.Este es el error más caro y el más común. El seguro de inundación no suele entrar en vigor de inmediato: Ready.gov advierte que una póliza tarda típicamente hasta 30 días en activarse, «así que el momento de comprarla es mucho antes del desastre». Contratarla cuando ya hay aviso de lluvia no sirve de nada. Y ojo: en muchos países la póliza de hogar corriente no cubre inundación; hay que contratarla aparte.
Sube lo que no puede mojarse, y hazlo ahora.Documentos, fotos, discos duros, medicinas y aparatos, a la planta alta o a estantes altos. Si vives en planta baja, mételo en cajas plásticas cerradas y súbelas sobre bloques. Ready.gov añade dos cosas que la gente olvida: limpiar desagües y canalones, y valorar válvulas antirretorno en el drenaje, que es lo que evita que el alcantarillado entre en tu casa por el desagüe de la ducha.
Arma la mochila y decide la ruta.Agua, comida no perecedera, linterna, radio a pilas, cargador, medicinas y copia de documentos, listos para salir sin pensar. Y decide de antemano a qué punto alto vas y por qué calle: la ruta corta suele ser la que se inunda primero, porque el agua busca las mismas depresiones por las que se trazaron las calles.
Fotografía tu casa antes de que pase nada.Un recorrido en vídeo con el teléfono, habitación por habitación, con los aparatos y los muebles visibles. Guardado en la nube. Es la prueba que te van a pedir el seguro y la ayuda pública, y después de la inundación ya no la puedes hacer.
El agua turbia oculta lo que hay debajo. Ese medio metro puede ser un socavón donde antes había asfalto, una tapa de alcantarilla levantada por la presión, o un cable caído. Nadie puede calcular la profundidad desde el volante, y por eso la regla no admite matices: media vuelta, no te ahogues.
Si te dicen que evacúes, evacúa de inmediato. Ready.gov añade: «nunca rodees una barricada». Están puestas donde el camino ya no existe.
Corta la electricidad y el gas antes de salir, si puedes hacerlo con el suelo seco y sin tocar nada mojado.
Sube, no salgas. Si el agua ya te rodeó y no puedes salir por una ruta seca, gana altura dentro del edificio y avisa dónde estás.
Si tu coche queda atrapado en agua que se mueve rápido, quédate dentro; si el agua sube dentro del coche, sal al techo. Es la instrucción literal de Ready.gov.
No toques nunca un cable caído, ni conduzcas por agua estancada donde haya cables caídos (CDC).
Manda mensajes de texto en vez de llamar. La red de voz se satura antes que la de datos, y un mensaje se reenvía solo cuando hay hueco.
Niñas y niños
El agua de una calle inundada parece un juego y es una corriente. No los pierdas de vista ni un momento, y explícales antes —no durante— que no se entra al agua aunque se vea poco profunda.
Personas mayores o con movilidad reducida
Evacuar lleva mucho más tiempo del que se calcula. Si en tu casa hay alguien que necesita ayuda para moverse, salid con el primer aviso, no con el último. Y lleva medicación para varios días, no para uno.
Personas que dependen de equipo eléctrico
Concentrador de oxígeno, diálisis, bombas: el corte de luz llega antes que el agua. Ten decidido de antemano a qué hospital o centro vais y díselo a alguien fuera de la zona.
El CDC es concreto sobre qué lleva el agua de inundación: cables de electricidad caídos, desechos humanos y de ganado, residuos peligrosos domésticos, médicos e industriales, objetos físicos como maderas y escombro, y animales desplazados —roedores y serpientes incluidos—. No es «agua sucia»: es agua contaminada con cosas distintas cada vez.
Antes de entrar: gas y electricidad.Si hueles gas o sospechas una fuga, el CDC es tajante: cierra la llave general, abre todas las ventanas y sal de la casa de inmediato. Y la electricidad no se reconecta por cuenta propia: «haz que un electricista revise la instalación antes de volver a dar corriente». Nunca manipules equipo eléctrico de pie sobre agua.
Si tienes que pisar el agua, protégete.El CDC especifica el equipo: botas de goma, guantes de goma y gafas de protección. Cualquier herida se lava con agua limpia y jabón cuanto antes, y las heridas abiertas se cubren con un apósito impermeable para reducir el riesgo de infección.
Documenta antes de tirar nada.Fotografía y filma cada habitación, cada mueble y cada aparato dañado, con la marca del nivel del agua visible en la pared. Guarda los recibos de todo lo que gastes en la emergencia. Sin eso, el seguro y la ayuda pública se quedan en tu palabra.
Seca inmediatamente y tira lo que no se puede desinfectar.Saca el agua y arranca el secado el mismo día —aspiradoras de líquidos, bombas, ventiladores y deshumidificadores—. El CDC advierte además de algo que casi nadie hace: revisa y limpia el sistema de aire acondicionado o calefacción ANTES de encenderlo, porque si tiene moho lo reparte por toda la casa. Y hay materiales que no se salvan: «tira lo que no se pueda desinfectar, como revestimientos de pared, telas, alfombras y placas de yeso».
Comida y agua: la duda se resuelve tirando.El CDC: tira la comida que haya podido tocar el agua de inundación, la perecedera que se quedó sin refrigeración por el apagón, y cualquiera con olor, color o textura raros. Para el agua, sigue lo que diga tu autoridad local sobre si es potable; si tienes pozo, hazlo analizar antes de usarlo.
Un plan familiar no es un documento bonito: es un puñado de acuerdos tomados hoy, cuando todos están tranquilos, para no tener que decidir con el corazón acelerado y sin señal en el teléfono. Se hace en una sobremesa y cabe en una hoja pegada en el refrigerador.
Decidan dónde se reúnen, en dos lugares distintos.Uno cerca de casa, para salir rápido, y otro fuera del barrio, por si no se puede volver a la zona. Que todos lo sepan de memoria, incluidos los niños, y que no dependa de que alguien tenga el teléfono a mano.
Nombren un contacto fuera de la zona.Una persona en otra ciudad a la que todos escriben cuando pueden. Esa persona reúne la información y la reparte, de modo que nadie tenga que salir a buscar a nadie. Funciona porque las líneas locales se saturan primero y porque un mensaje pasa donde una llamada no.
Repartan responsabilidades con nombre y apellido.Quién toma la mochila de emergencia, quién corta el gas y la luz, quién acompaña a la persona mayor o con movilidad reducida, quién saca a las mascotas. Una tarea sin dueño es una tarea que nadie hace.
Guarden la lista en papel.Teléfonos de la familia, del contacto de fuera, del médico, de la escuela, del seguro y de emergencias. En papel, en la mochila y en la cartera. El celular sin batería no tiene agenda.
Practíquenlo una vez.Un simulacro de quince minutos revela lo que la conversación no: que la mochila estaba enterrada en el clóset, que nadie sabe dónde está la llave del gas, que el niño no recuerda el punto de reunión. Repítanlo al menos una vez al año y cada vez que cambie algo importante en casa.
Cómo almacenarla para que sirva cuando la necesites
El CDC pide recipientes de grado alimenticio aprobados, con tapa que cierre bien, de material duro e irrompible —nunca vidrio— y con boca angosta para poder verter. Advertencia expresa: no uses envases que hayan contenido químicos tóxicos como cloro o pesticidas. Y lo que casi todo el mundo olvida: el agua guardada se cambia cada 6 meses. Para desinfectar el recipiente antes de llenarlo, una cucharadita de cloro doméstico sin aroma en un litro de agua, esperar 30 segundos y vaciar.
Qué comida tener guardada
Ready.gov recomienda varios días de alimentos no perecederos y da la lista concreta: carnes, frutas y verduras enlatadas listas para comer —y un abrelatas—, barras de proteína o de fruta, cereal seco o granola, crema de cacahuate, fruta seca, jugos enlatados y leche pasteurizada de larga vida. La regla al armarla es sencilla: comida que tu familia de verdad coma, que no necesite cocción y que puedas rotar antes de que caduque.
Mantén refrigerador y congelador cerrados: cada apertura desperdicia horas de la reserva de frío.
Tira todo alimento que haya tocado agua de inundación, aunque el envase parezca intacto. Es instrucción expresa de Ready.gov.
Ten un abrelatas manual. Es el objeto que más se olvida y el que deja la despensa inservible.
Si compras agua embotellada, guárdala sellada en su envase original, en un lugar fresco y oscuro.
Cuando la red celular se satura: escribe, no llames
La guía conjunta de la FCC y FEMA explica el porqué: «los mensajes de texto pueden pasar cuando tu llamada no lo logra», aunque haya retraso en la entrega si la red está congestionada. Y pide algo que casi nadie hace: «limita las llamadas que no sean de emergencia», porque cada llamada ocupa espacio que necesitan las comunicaciones de auxilio. Guarda además un contacto bajo el nombre «ICE» (In Case of Emergency), que es la convención que busca el personal de rescate en un teléfono ajeno.
Cómo estirar la batería
La misma guía recomienda bajar el brillo de la pantalla y desactivar aplicaciones para conservar carga. En una emergencia el teléfono deja de ser entretenimiento y pasa a ser tu única línea con el exterior: trátalo como al agua.
La radio de pilas sigue siendo insustituible
La FCC y FEMA recomiendan una radio de pilas o una televisión portátil para seguir los boletines de emergencia durante los apagones. Es el único canal que no depende ni de tu electricidad ni de la red celular.
Las alertas que ya tienes y no sabías
En Estados Unidos, los Wireless Emergency Alerts son mensajes gratuitos que llegan directo al celular ante clima severo, alertas AMBER y amenazas a la seguridad de tu zona. Dos cosas que conviene saber: no hay que inscribirse —funcionan en los teléfonos desde 2012— y no se ven afectados por la congestión de la red, así que llegan cuando las llamadas ya no pasan. Averigua cuál es el sistema equivalente en tu país y no lo silencies.
Ten al menos una fuente de luz que no dependa de la red: linterna de pilas, de manivela o lámpara recargable.
Carga teléfonos y baterías de respaldo antes de que llegue lo anunciado, no cuando ya no hay luz.
Guarda una lista de teléfonos importantes en papel: si el celular muere, mueren tus contactos.
Acuerda con tu familia que después de una emergencia todos escriben a un mismo contacto en lugar de llamarse entre sí.
Esta es la sección que decide quién la pasa mal y quién la pasa peligrosamente mal. Una emergencia no suspende la diabetes, la hipertensión, el embarazo ni la dependencia de un concentrador de oxígeno: lo que se interrumpe es el acceso a la farmacia, a la clínica y a la electricidad. Todo lo que sigue se prepara antes, porque durante ya no hay margen.
Ten reserva de tus medicamentos, y sabe cuáles aguantan.Ready.gov pide un suministro de varios días de los medicamentos recetados. Para los que van en refrigerador, el CDC es tajante: cuando la luz lleva un día o más caída, se desecha todo medicamento que deba refrigerarse, salvo que su etiqueta diga otra cosa.
La excepción de la insulina, que conviene saber al pie de la letra.La FDA documenta que la insulina en frascos o cartuchos del fabricante —abierta o cerrada— puede permanecer sin refrigerar entre 15 y 30 °C (59 y 86 °F) hasta 28 días y seguir funcionando. Pierde efectividad con temperaturas extremas, y cuanto más larga la exposición, menos sirve. En emergencia «puede que aún necesites usar insulina que se almacenó por encima de 30 °C» —es preferible a no usarla—, pero en cuanto vuelva el almacenamiento adecuado, esos frascos se descartan y se reemplazan.
Si alguien depende de un equipo médico eléctrico, hay un trámite que casi nadie hace.Ready.gov lo dice explícitamente: puedes pedirle a tu proveedor de electricidad que te incluya en una lista de prioridad para el restablecimiento del servicio. Ese trámite es gratuito, se hace un día cualquiera y cambia el orden en que te reconectan. Añade una batería adicional para la silla de ruedas eléctrica y para cualquier dispositivo de asistencia, y habla con el médico sobre cómo sostener el equipo durante un apagón.
Guarda copia de la información médica, no solo las pastillas.Lista de medicamentos con dosis, alergias, diagnósticos, contactos de los médicos y —para bebés— la cartilla de vacunación. Un frasco sin receta no siempre se puede reponer en una farmacia de otra ciudad; una lista escrita sí resuelve.
Embarazo y recién nacidos
El CDC pide en el kit las vitaminas prenatales y demás medicamentos, y suministros por si el parto ocurre sin poder llegar al hospital: toallas limpias, tijeras afiladas limpias, perilla de succión, guantes, dos agujetas blancas limpias para atar el cordón, sábanas limpias, toallas sanitarias, jabón o alcohol y bolsas de basura. Para bebés: pañales, toallitas, crema, biberones y fórmula. Un detalle que importa: la fórmula lista para tomar es la opción más segura en emergencia, porque no hay que mezclarla con agua y viene en envases estériles de un solo uso.
Discapacidad, movilidad reducida y adultos mayores
Ready.gov insiste en planificar por adelantado el transporte accesible que se necesitará para evacuar o moverse, y en contemplar al animal de servicio o de apoyo con su comida, agua y suministros. Ese plan se acuerda con vecinos concretos y con nombre, no en abstracto.
El golpe que llega después: la salud mental
El CDC nombra las reacciones normales tras un desastre —miedo, enojo, tristeza, preocupación, entumecimiento, frustración, problemas para dormir o pesadillas— y recomienda cuidar el cuerpo, mantener el contacto con otras personas y tomar descansos de las noticias. En Estados Unidos y sus territorios existe la Línea de Ayuda para los Afectados por Catástrofes, disponible las 24 horas: 1-800-985-5990, con atención en español. Pedir ayuda aquí no es debilidad: es parte de la recuperación, igual que reparar el techo.
Antes de volver a entrar: mira, huele y escucha desde afuera.El CDC lo ordena así: si hueles gas o sospechas una fuga, cierra la válvula principal, abre todas las ventanas y sal de inmediato. Si hay agua estancada dentro y puedes cortar la corriente desde un lugar seco, córtala. Y una advertencia sencilla que evita explosiones e incendios: usa linternas de pilas, no velas, lámparas de gas ni antorchas.
Ventila antes de instalarte.La recomendación del CDC es entrar brevemente a abrir puertas y ventanas y dejar que la casa se ventile al menos 30 minutos antes de permanecer dentro.
Cortar los servicios: cuándo sí, y el error que no se puede cometer.El gas tiene una regla sin excepciones: si lo cierras por cualquier motivo, solo un profesional calificado puede volver a abrirlo. Nunca lo reabras tú. La electricidad se corta apagando primero los circuitos individuales y al final el interruptor principal —importa el orden, porque una chispa eléctrica puede encender gas si hay fuga—. El agua conviene cerrarla si las tuberías pudieron agrietarse, porque eso contamina el suministro de la casa, y no reabrirla hasta que la autoridad confirme que es potable.
Vuelve solo cuando lo autoricen.Suena obvio y es la instrucción que más se rompe: regresa a casa únicamente cuando las autoridades digan que es seguro. El daño estructural no siempre se ve desde la calle.
Haz hoy un inventario con fotos de lo que hay en cada cuarto: se hace en veinte minutos y vale oro en un reclamo.
Guarda ese inventario y las pólizas fuera de la casa —en la nube o con un familiar—, porque un archivo que se moja con la casa no sirve de nada.
Si tienes que salir, lleva contigo los documentos, no los muebles.
No firmes nada con un contratista mientras estés en shock: revisa la sección de dinero, donde están las señales de fraude.
La recomendación oficial es guardar pólizas de seguro, escrituras, registros de propiedad y demás papeles importantes en un lugar seguro fuera de la casa. FEMA publica para esto el Emergency Financial First Aid Kit, organizado en cuatro bloques: identificación del hogar, documentación financiera y legal, información médica y contactos. Su regla para el papel: caja o caja fuerte a prueba de fuego y agua, caja de seguridad bancaria, o en manos de alguien de confianza. Para lo digital: archivos protegidos con contraseña en una memoria externa o en almacenamiento seguro fuera del domicilio. Y si pagas todo en línea, imprime periódicamente los registros de tus cuentas.
Un fondo de emergencia, aunque sea pequeño
El CFPB evita las fórmulas mágicas: «la cantidad que necesitas depende de tu situación», pero «incluso una cantidad pequeña puede dar algo de seguridad financiera». Su argumento de fondo es el que importa: sin ese colchón, un gasto imprevisto de una sola vez puede crecer muchísimo más que la factura original por intereses y comisiones, porque obliga a recurrir al crédito.
Servicio de limpieza y retiro de lodo después de una inundación
Tras una inundación muchas viviendas y locales necesitan retirar lodo, secar y desinfectar antes de volver a usarse. Es un trabajo físico, de demanda concentrada en las semanas posteriores.
Cuando el presupuesto familiar se aprieta, muchas personas reparan en lugar de reemplazar. Arreglos de plomería sencilla, carpintería, pintura y montaje suelen tener demanda constante.
Secado y desinfección de muebles, colchones y alfombras
Tras bajar el agua, muchos hogares no pueden reponer todos sus muebles y prefieren recuperarlos. Secar, lavar y desinfectar colchones, sillones y alfombras es un servicio con demanda concentrada en las semanas siguientes.
Cuando muchas familias se quedan sin lavadora o sin agua limpia, el lavado por kilo se vuelve un servicio básico. Puede empezarse con equipo doméstico y crecer según la demanda.
Inversión estimada: USD 0–400Dificultad: bajaDesde casa
Tiempo para empezar: Días
Acarreo de escombro y traslado de muebles
Sacar escombro, muebles inservibles y electrodomésticos dañados al punto de acopio que indique el municipio, o mover pertenencias a un lugar seco, es de lo primero que se necesita y de lo que menos gente puede hacer sin vehículo.
Cuando muchas familias se quedan sin cocina, sin gas o sin tiempo por atender la emergencia, la comida hecha y económica se vuelve un servicio básico del barrio.
Inversión estimada: USD 20–300Dificultad: bajaDesde casa
Tiempo para empezar: Días
Trámites y acompañamiento digital
Reponer documentos mojados o perdidos, llenar formularios en línea, escanear e imprimir. Mucha gente no puede hacerlo sola y agradece pagar por ello.
Inversión estimada: USD 0–250Dificultad: bajaDesde casa
Las oportunidades son posibilidades, no garantías. El resultado depende de la ubicación, la demanda, la competencia, el capital, las habilidades y las circunstancias de cada persona.
Filtra las posibilidades de ingreso según tu situación. Los resultados son puntos de partida para investigar en tu zona, no recomendaciones personalizadas.¿Qué puedo hacer?
Qué se puede vender
Adaptación e ingresos
Durante la limpieza cambia lo que la gente necesita comprar, y cambia rápido: los primeros días se vende lo que sirve para sacar agua y lodo, y a partir de la primera semana lo que sirve para secar y reponer. Esta lista es orientativa: la demanda real depende de tu zona, del nivel de afectación y de lo que ya ofrezcan los comercios cercanos.
Limpieza y desinfección: cloro, jabón, escobas, jaladores, cubetas, trapeadores, cepillos.
Protección personal para limpiar: botas de plástico, guantes, cubrebocas.
Bolsas resistentes para escombro y desecho.
Agua embotellada y garrafones, mientras el suministro no vuelve.
Comida preparada y económica para familias que se quedaron sin cocina.
Pilas, lámparas, extensiones y baterías portátiles.
Ventiladores y equipo de secado: es lo más solicitado y lo que menos suele haber, porque secar muros y muebles es lo que decide si hay moho o no.
Conviene partir de un dato para dimensionar de qué estamos hablando: según la OIT, la informalidad afecta a casi la mitad de la población ocupada de América Latina y el Caribe, alrededor del 47%, con diferencias enormes entre países —menos del 30% en Uruguay y Chile, más del 70% en Bolivia y Perú—. Para millones de familias de la región, «buscar trabajo» y «montar algo por cuenta propia» son la misma frase. Lo que sigue no es una promesa de ingresos: es el mapa de lo que la gente efectivamente hace cuando pasa una crisis, con sus requisitos y sus riesgos a la vista.
Limpieza de lodo y secado — el trabajo con reloj
Es la demanda más grande y la más urgente, porque tiene plazo: el NIOSH sitúa en 24 a 48 horas la ventana para retirar o secar el material mojado antes de que el moho se instale. Quien llega dentro de ese plazo hace el trabajo bien; quien llega después ya está haciendo remediación, que es otra cosa. Límite que conviene conocer y respetar: por encima de 10 pies cuadrados de moho, o si el agua venía del drenaje, la EPA lo trata como trabajo para personal con experiencia.
Servicios que sustituyen lo que la casa perdió
Cuando una familia se queda sin lavadora, sin cocina o sin transporte, aparece demanda inmediata de lavado de ropa por kilo, comida preparada a domicilio o para brigadas y acarreo de muebles y escombro si tienes vehículo. Son los negocios de menor inversión de esta lista y los que arrancan el mismo día.
Trámites y acompañamiento digital
Muy poco atendido y con demanda real: escanear documentos mojados o recuperados, llenar formularios en línea de ayuda y seguros, imprimir comprobantes. Mucha gente pierde el apoyo al que tenía derecho por no poder completar un trámite, no por no calificar.
Reparaciones menores
Albañilería, pintura, carpintería y plomería sencilla tienen trabajo durante meses. Lo que no entra aquí: instalaciones eléctricas y de gas y revisiones estructurales, que exigen personal calificado. Ofrecerlas sin la formación adecuada pone vidas en riesgo, la tuya incluida.
Estados Unidos — préstamos por desastre de la SBA
Para zonas con declaratoria de desastre. El préstamo por daño económico (EIDL) es capital de trabajo para pequeños negocios y organizaciones sin fines de lucro afectados; el de daño físico cubre pérdidas no cubiertas por el seguro. Tope combinado de 2 millones de dólares, interés que no excede 4% si no puedes obtener crédito en otro lado, plazo de hasta 30 años y primer pago diferido 12 meses. También hay línea para dueños de vivienda (hasta 500.000) e inquilinos por bienes personales (hasta 100.000).
México — qué existe hoy, con honestidad
El FONDEN dejó de asumir compromisos el 1 de enero de 2021. Lo que opera hoy ante emergencias es el PAEAN, de Protección Civil, y conviene saber qué es y qué no: entrega insumos de auxilio —despensas, agua, cobertores, láminas, material de limpieza— cuando la capacidad del estado se ve rebasada. No es un fondo de reconstrucción ni un crédito para tu negocio. Para capital habrá que mirar programas estatales, municipales o banca de desarrollo, verificando siempre en el sitio oficial: alrededor de estos programas circulan fraudes que usan su nombre.
Brasil — Pronampe para micro y pequeña empresa
Línea de crédito para microempresas (facturación anual hasta 360.000 reales) y pequeñas empresas (de 360.000 a 4,8 millones). El monto llega hasta el 60% de la facturación bruta del año anterior para empresas con más de un año de operación, y hasta el 50% para las nuevas. La tasa máxima es la SELIC más hasta 6% anual.
Lista imprimible para armar y revisar la mochila de emergencia de la familia.
Próximamente
Historias de recuperación
Casos reales, publicados y verificables: cada uno enlaza la fuente donde se documentó. Aquí no hay testimonios inventados.
Forest Lake Drapery, Columbia (Carolina del Sur) — operar desde la parte que quedó seca
La inundación de octubre de 2015 abrió un boquete de seis metros en la parte trasera del local y arruinó cerca de un millón de dólares en inventario. Michael y Ginger Marsha siguieron operando desde el segundo piso, que no se inundó, alquilaron almacenamiento temporal y mantuvieron en nómina a sus siete empleados. Con un préstamo por desastre de la SBA de 735.000 dólares reconstruyeron, repusieron inventario e instalaron protecciones contra tormentas. Dentro del año siguiente alcanzaron meses de ventas récord.
Qué aprender de aquí: Si una parte del local quedó seca, opérala desde el primer día. Y conservar al equipo es lo que permite reabrir rápido: recontratar y reentrenar cuesta más que sostener la nómina unas semanas.
Pequeños negocios de Rio Grande do Sul (Brasil) — para qué sirve de verdad el crédito
Tras las inundaciones de mayo de 2024, un programa estatal de crédito orientado atendió a 665 emprendedores en 116 municipios, con un crédito promedio de 74.000 reales. La boutique de Carina Castro, en Canoas, cerró 30 días y con 24.000 reales pagó deudas y reorganizó su flujo de caja. A Ricardo Leal, en Eldorado do Sul, el agua le dañó toda la maquinaria y recibió 200.000 reales para capital de trabajo y reposición. Del total, el 52,7% usó el dinero para pagar deudas y el 70% conservó sus empleos.
Qué aprender de aquí: El primer uso del crédito tras un desastre no es crecer: es limpiar deuda y estabilizar la caja. Quien intenta expandirse con ese dinero suele quedarse sin liquidez a los pocos meses.
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